REGLAS DE SEDUCCIÓN.

Forman parte intrínseca de la indumentaria íntima de toda mujer. Las medias y las autoregentes son indispensables para lucir un interior cómodo y sexy cuaquier día de la semana. Y, sobre todo, en el período otoñal e invernal.  Pero el mercado es talmente amplio que genera confusión y provoca, muchas veces, decisiones inoportunas. Veamos cómo evitar los errores más comunes a la hora de vestir estos femeninos complementos…

Las medias son un tipo de prenda muy versátil y útil para las estaciones más frías del año. Se pueden llevar tanto con faldas como con pantalones y no solo protegen de las bajas temperaturas sino que también aportan un toque de originalidad y sensualidad a cualquier conjunto. De hecho, a parte de las básicas, se pueden encontrar modelos para todos los gustos. De los más sofisticados a los atrevidos de fantasías y colores vivos.

Para las ocasiones formales es mejor optar siempre  por las medias tupidas (a partir de 30d). En cuanto a las mujeres más frioleras que no quieren renunciar al estilo, siempre está la opción de las medias con tramas decoradas o de tonos particulares que siempre aportan luz y personalidad. Para las féminas con piernas largas y especialmente anchas, es importante evitar las medias con flores o muy vistosas ya que crean un efecto óptico de volumen y alargamiento en horizontal.

Otro aspecto que hay que tener en consideración es la altura de la cintura. De hecho, el talle bajo no es nada recomendable para aquellas que tienen cierta corpulencia ya que marcan notablemente los costados y suelen caerse con facilidad. Lo más recomendable, en estos casos, es elegir un par de medias de cintura alta para acoger con firmeza todo el contorno y garantizar una línea uniforme.

En lo que se refiere a las autoregentes, se puede decir que son las que generan mayor fascinación. Un icono de seducción y sensualidad que exige ciertos modos de uso  para no perder, precisamente, ese atractivo. Son perfectas para evitar cualquier marca en la cintura cuanto se llevan prendas adherentes como faldas de tubo, vestidos ajustados…etc. Pero pueden provocar ciertas incomodidades ya que tienden a caerse con mucha facilidad, no siempre se amoldan bien a la pierna (especialmente en mujeres con curvas) o aprietan excesivamente los muslos creando un efecto antiestético.

Pero existen trucos para evitar todas estas pequeñas molestias. Por ejemplo, se puede optar por autoregentes de banda elástica no muy estrecha, ni grande ni demasiado evidente para que las medias luzcan sutiles y cómodas.O incluso, se puede recurrir a los modelos que no incorporan bandas siliconadas sino de tejido que se sostienen con ganchos de plástico o metal para disfrutar de otra forma confortable y muy sexy de llevar pantys.

Tener en cuenta la propia figura así como la comodidad de unos y otros modelos será de utilidad a la hora de elegir las medias más adecuadas para vuestro outfit. Y, por supuesto, confiar en marcas de referencia será la garantía de calidad que os hará sentir seguras vistiendo un complemento cargado de seducción.

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Fuentes: donsaro.it 

 

MALOS OLORES

Cuanto guardamos  la  ropa interior durante mucho tiempo en el armario corremos el riesgo de que nuestras prendas acaben emitiendo desagradables olores precisamente por la falta de oxigenación que sufren. Para evitar que suceda basta con tener en cuenta unas sencillas pautas que permitirán que respiren adecuadamente..

En primer lugar lo más aconsejable es dejar las prendas al aire libre una vez finalizado el planchado para que pierdan la mayor parte de la humedad acumulada y  mantengan el aspecto liso y uniforme. Nada más incómodo que enfundarse un artículo limpio que sin embargo luce arrugado y arrebujado.

Por otro lado, no hay que olvidar que los armarios, que pasan la mayor parte del día  cerrados, acumulan humedad lo cual crea un ambiente ideal para la proliferación de bacterias y hongos que pueden dañar nuestra indumentaria más íntima. Con un poco de atención y procurando los cuidados adecuados se puede evitar que el moho y el polvo la estropee de forma irremediable.

Para ello necesitamos unas sábanas viejas, un poco de carbón de barbacoa, un paño humedecido con vinagre  y un cepillo específico de ropa. El primer paso consiste en cepillar enérgicamente las prendas para liberarlas de cualquier partícula de polvo que pueda quedar en ellas. En segundo lugar, se procede a envolver las prendas con  las sábanas o camisas viejas para protegerlas del exterior lo máximo posible.

En este punto es importante recordar que el moho se desarrolla en ambientes oscuros y húmedos por lo que no conviene, en ningún caso, guardar prendas mojadas en el armario. Lo que se puede hacer, sin embargo, es colocar delante una lámpara encendida durante alguna hora o bien introducir algo de carbón de barbacoa para absorber cualquier pequeño exceso de humedad. También es crucial  tratar las manchas antes de acomodar los artículos en el ropero ya que estas facilitan la formación de superficies mohosas que atraen, además, insectos y parásitos que pueden causar importantes deterioros.

En cuanto al tipo de tejidos, algunos como la lana, seda y algodón exigen una mayor meticulosidad. De hecho nunca hay que guardarlos en contenedores herméticos porque impiden la respiración de los tejidos y , por tanto, favorecen la aparición de malos olores. Si, por la razón que sea, encontramos que los  molestos aromas ya han hecho acto de presencia,  lo mejor será  pasar un paño humedecido en vinagre por la superficie del armario y  abrirlo durante alguna hora para dejar que se ventile.

En definitiva, el vestuario más íntimo requiere de unas atenciones particulares para que los agentes externos o los ambientes enrarecidos no las estropeen y puedan disfrutar de una vida mucho más larga. No es nada difícil pero sí una práctica que debería convertirse en un hábito para lucir mejor nuestras prendas de interior.

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LIGUEROS PARA ELLOS.

Pensar en la posibilidad de que un hombre lleve liguero ya no es ciencia ficción sino una realidad que está marcando tendencia. Este nuevo accesorio, de aspecto similar a su homólogo femenino, llega cargado de promesas. De hecho, asegura poder mantener la camisa bajo el pantalón durante todo el día independientemente de los movimientos que realice el usuario. Un auténtico logro principalmente para aquellos que han acabado aburridos de poner en su sitio los bajos de la camisa una y otra vez.

Hasta ahora parecía que los cambios y perfeccionamientos estaban únicamente pensados para facilitar, mejorar o animar la vida íntima de las mujeres pero está claro que está llegando también el turno de los hombres con este innovador complemento. Recibe el nombre de S-holder y tiene un aspecto muy similar al de un par de suspensorios que cuentan con dos bandas elásticas ajustables a cuyos clips se enganchan los bajos de la camisa. Se adaptan a cualquier pierna y la flexibilidad de sus componentes permite una gran comodidad y  libertad de movimientos. La oferta también incluye diseños a medida que pueden fabricarse a gusto del consumidor.

Su creador, Nick Vene, de 21 años procedente de Eslovenia, afirma haberse inspirado  en su propia experiencia hasta dar con el diseño definitivo y la gama de tallas,  definidas en función de las distintas anchuras de muslo.Se considera un joven que simplemente acabó harto de ajustarse la camisa bajo el pantalón y que se topó con un mercado sin oferta alguna que pudiera resolver su problema. Fue precisamente esta falta la que le llevó a buscar por sí mismo una alternativa confeccionada con materiales de calidad y de diseño atractivo. Tardó apenas seis meses en idear un primer prototipo y otros cinco en llegar al producto final con tiras más elásticas, pinzas mejoradas y nuevos colores.

Lo cierto es que no es la primera vez que un pequeño invento causa una gran revolución en el mercado de la ropa interior. De hecho, en el 2013, la colección HommeMystere lanzó sujetadores con relleno y tangas con volantes para hombres con nombres tan excéntricos como Fiebre de la Jungla, Moulin Rouge o Olvídame o no asegurando ser prendas de lo más cómodas y «geniales para el día a día». Y, a pesar de que anteriormente ha habido muchos intentos fallidos de revolucionar el mercado íntimo masculino,  esta firma sigue creciendo y pisando fuerte.

Por ese motivo, el creador del S-holder se muestra optimista y cree firmemente que su apuesta también podrá cosechar grandes éxitos ya que, hasta ahora, «ha logrado satisfacer a muchas profesiones, desde abogados a comerciales  pasando por empresarios, contables, camareros o profesores» así como a otros muchos hombres que han podido olvidarse de tener que ajustarse continuamente la camisa por debajo del pantalón y han conseguido mantener un aspecto impecable sin complicaciones.

En definitiva, este liguero llega para hacer la vida más fácil para todos aquellos que que deban lucir  un look formal  y arreglado en su día a día y que, por supuesto, se animen a utilizar un accesorio íntimo que siempre ha estado ligado al mundo de la lencería femenina.

¿Quién se apunta?

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Fuente: dailymail/ puntofape/
Imagen: Solent News & Photo Agency

TERRORÍFICAMENTE SENSUAL

Halloween es una de esas ocasiones que se prestan a la transformación, innovación y provocación. Una oportunidad para sacar máximo partido a la ropa interior y lucir un conjunto inspirado en la Noche de Brujas terroríficamente sensual.

Para ello puede optarse por enfundar algunos de esos diseños con detalles y  cortes insinuantes para los que, la mayor parte de las veces, no se encuentra ocasión bien por falta de seguridad , por falta de interés, de tiempo…Corsés, tutús, ligueros, bodys, brassieres transparentes, prendas estampadas y  brasileñas con encajes son algunas de las propuestas más provocativas que ofrece el mercado. Alternativas, todas ellas, cargadas de seducción y que dan forma a fantasías tal vez inexploradas. Pero  la creatividad, el ingenio y la imaginación deben ser siempre fieles  al propio estilo y personalidad.

Por eso hay quienes prefieren unirse a la fiesta de una manera más moderada. Y lo cierto es que se puede. Lograr un look de Halloween sin grandes esfuerzos es posible. Para ello, eso sí, hay que elegir el color apropiado y ligado al mundo de los hechizos, la brujería y la muerte. De ahí que haya que abandonar los tonos pasteles para apostar por rojos, negros, naranjas y violetas que darán una nota de color muy característica al look interior.

Los modelos lisos también deben ser relegados a un segundo plano para dar espacio a los encajes, tules, sedas o piezas con incrustaciones. Aunque no sean especialmente picantes y provocadoras  pueden resultar muy sexys si incluyen algún detalle diferente al habitual.

El último paso consiste en personalizar el conjunto con algunos complementos que reflejen  el espíritu de Halloween. Pulseras estilo esposas, diademas con cuernos, sombreros de bruja o clips de diablo que pueden colocarse en el sujetador o el tanga son algunas de las opciones que permiten dar el toque final a un conjunto de lencería de lo más terrorífico. Si a ello se suma un maquillaje, aunque sea discreto, pero con labios sanguinolentos de color carmín, el impacto está asegurado.

En definitiva, con imaginación y algunos detalles  la  ropa interior tradicional puede transformarse en algo sumamente atractivo para una noche mágica y aterradora…

¿Te vas a atrever este Halloween?

 

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LENCERÍA COMO NUEVA.

El cuidado de la ropa interior muchas veces pasa a un segundo plano, a menos que se trate de ese conjunto de lencería tan especial que  se tiene apartado para determinadas ocasiones. Pero, en lo que respecta a las piezas del día a día, se puede decir que imperan las prisas, la practicidad y la ausencia de delicadeza.  Y eso implica el deterioro de los tejidos, la pérdida de la intensidad del color, deshilachados inoportunos…etc.

Evidentemente, confiar en firmas de calidad siempre supone cierta garantía de durabilidad aunque eso no significa que sean inmunes al paso del tiempo, a la agresividad de ciertos detergentes o al abuso de los lavados…Sin embargo, existen ciertas pautas que pueden ayudar a mantener las prendas como nuevas durante mucho tiempo.


En primer lugar es importante respetar las instrucciones de la etiqueta ya que están específicamente indicadas para cada prenda según su composición. Y es que no es lo mismo que se trate de una pieza confeccionada en algodón o en seda, por ejemplo. También habrá que tener en cuenta el modelo y el tipo de ornamentación que incluye: lazos, encajes, microtul…etc ya que estos detalles pueden resultar dañados en la lavadora. Como norma general,  lo ideal es utilizar un detergente suave o jabón neutro y lavar a mano. Si las piezas están sudadas o tienen alguna manchita en particular, conviene dejarlas en remojo durante 10 minutos antes de proceder al lavado.

Cuando no exista otro remedio que recurrir a la lavadora, lo más recomendable es utilizar bolsas de rejilla para proteger las prendas y evitar enganchones o roces que las puedan estropear. Y si se trata de sujetadores, no hay que olvidar cerrar los corchetes ya que pueden dañarse en el interior del tambor.  De nuevo, un jabón neutro o detergente suave, programa de ropa delicada, sin centrifugado y a una temperatura no superior a los 30ºC es lo más conveniente para que la ropa interior no sufra demasiado.

A la hora de tender las prendas, lo mejor es huir de las secadoras y planchas y apostar por secarlas en horizontal y, sobre todo, al aire libre ya que, de esta forma, se reduce el riesgo de aparición de hongos y bacterias. La luz directa del sol tampoco es aconsejable ya que puede apagar el color y hacer que pierda su intensidad. Y, por supuesto, se aconseja proceder después a un correcto guardado. Es decir, doblados realizados con mimo y nada de retorcimientos extraños o de bolas deformes hechas con prisas….

En definitiva, mantener la lencería como nueva no es tan difícil. Solo que es un proceso que requiere de un tiempo y dedicación para los que no siempre se halla hueco. Sin embargo, merece la pena hacerlo ya que estos pequeños gestos permitirán amortizar la inversión realizada en su día y también lucir en todo su esplendor esos conjuntos por más tiempo. Ahorro y belleza todo en uno.


¿Vas a cuidar ahora tu interior como merece?



Fuentes: enfemenino/tiempodesanjuan
Imagen: Pixabay

 

POR FIN SON SUYOS.

Hasta no hace mucho los calzoncillos formaban parte de un territorio olvidado por parte de la industria de la moda. O, al menos, eran considerados de escasa relevancia respecto a la glamourosa y versátil lencería femenina. Sin embargo, al tiempo que la oferta se ha ido multiplicando y diversificando, se ha experimentado un notable incremento de hombres que se preocupan por cuidar su aspecto interior. Una combinación perfecta para dotar de protagonismo a un sector habitualmente relegado a un plano secundario y, además, habitualmente dirigido por las mujeres.

Y es que comprar calzoncillos no estaba en manos de los hombres ya que, la mayor parte de las veces, este tipo de compras las hacían ellas (madres o esposas). Decidían cuándo y de qué manera era necesario renovar el cajón de la ropa interior de sus chicos, maridos, hijos e iban de tiendas para volver con lo que consideraban oportuno. Ellos, por su parte,  asumían esa elección como propia. Es decir, no se planteaban si el estampado era de su gusto, si el modelo era suficientemente anatómico o si el tejido era transpirable. No iban más allá porque tampoco concedían importancia a la compra de la ropa interior. Ni reparaban en el hecho de  que la decisión debía ser suya así como la responsabilidad de elegir aquello que mejor se adaptase a sus necesidades.

Pero atrás quedaron aquellos tiempos. Cada vez son menos los casos en los que los calzoncillos aparecen como por arte de magia en los cajones o se dejan en manos de terceros. Los hombres (la mayoría) han empezado a tomar las riendas de un asunto que les incumbe y mucho pues no dejan de ser ellos los usuarios finales. Estudian la oferta, valoran la opción más apropiada e incluso se lanzan a hacer el shopping íntimo por su cuenta (solos o acompañados). Eligen modelos, colores, tejidos, diseños…y se comprometen activamente en la selección de sus piezas interiores. Algo que tiene mucho más sentido que permitir que quienes nunca han usado un slip o boxer tomen la decisión.

Y este cambio de mentalidad también se ha traducido en un aumento de las compras por internet ya que, a pesar de todo, la mayor parte de los hombres no disfrutan de una tarde de compras tanto como lo pueden hacer las féminas. Por ese motivo, consideran que poder elegir los calzoncillos desde la comodidad de casa, es una alternativa de lo más atractiva y útil. Y, lo cierto, es que el mundo online compensa, de alguna forma, la escasa presencia física de tiendas especializadas para el público masculino. Al menos por el momento.

 

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Fuentes: underhunk/gq hombre
Imagen: Dreamstime.

AJÚSTALO BIEN.

Es un gesto que las mujeres realizan varias veces al día. Un movimiento, casi mecánico, del que apenas se dan cuenta y que repiten constantemente. Sin embargo, la mayoría no van más allá. Pero abrochar el sujetador es solo un primer paso a la hora de colocarse el brassier porque después es necesario AJUSTARLO para evitar incomodidades y roces molestos.

La mayoría de las féminas no reparan en la importancia de realizar ese pequeño pero crucial ajuste pero es que gran parte de ellas ni siquiera saben cómo hacerlo. Intentaremos aclarar las ideas para que resulte sencillo incorporar esta pequeña costumbre a la rutina diaria y sea posible olvidarse del sujetador durante todo el día.

Los puntos claves de esta prenda son básicamente tres: el contorno, la copa y los tirantes.

El contorno debe ir a mediaespalda y en línea recta con los aros. Si la pieza es nueva, habrá que abrocharla en el primero de los tres ganchos para ir adaptándola conforme ceda por el uso. En ningún caso debe hacer daño o será necesario optar por una talla de mayor contorno. Puede que inicialmente esta posición resulte extraña pero es la correcta así que habrá que concederse un tiempo para ir acostumbrándose a ella.

La copa debe acomodar los senos dentro sin dificultad, cosa que puede resultar más fácil cuando el sujetador incorpora aros. En cualquier caso, para saber si la talla es la correcta (primordial) habrá que prestar atención a la posición del pecho que, una vez colocado debidamente dentro de la copa, debe caer justo por encima del aro.

Los tirantes no son los responsables de soportar el peso de los senos como habitualmente se piensa. De ello se ocupa el contorno. En realidad son los que ayudan a evitar que se produzcan dolores cervicales pero, para lograrlo, es absolutamente imprescindible que estén bien colocados. Deben subir ligeramente el pecho pero no clavarse en los hombros. Tampoco deben elevar el contorno (lo que indicaría que se necesita una talla más pequeño) ni resbalarse (lo que apuntaría que no están bien ajustados, el contorno es grande, se tienen hombros caídos o se ha colocado un extensor que modifica su posición). Por eso lo más recomendable sea colocarlos a media altura. Y para lograr otros efectos que no corresponden a los tirantes, como un pecho visualmente más elevado, hay que recurrir a modelos específicos como los push up.

Cuando una de estas tres partes no está bien situada, las otras pueden verse afectadas y dar la impresión de que la talla no es la correcta. Pero antes de correr a la tienda para realizar un cambio conviene asegurarse de que todas ellas están en la posición adecuada. Al fin y al cabo, se trata de una prenda algo complicada pero que con tan solo unos minutos de atención puede disfrutarse sin tiranteces ni molestias.  Un pequeñísimo esfuerzo que bien vale la pena.

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Imagen: Dreamstime

 

EL COLOR HABLA POR TÍ.

Blancos, negros y tonos claros son los reyes cromáticos de la lencería y forman los pilares del cajón de ropa interior de la mayor parte de las mujeres. Sin embargo, el mercado ofrece una amplia gama de pigmentos que enriquece el mundo de la intimidad femenina. Elegir uno u otro color puede tener que ver con la necesidad práctica que se quiera cubrir, el ánimo del día, la intención de la compra, o el mismísimo azar…pero el significado puede ser mucho más profundo.

Se ha estudiado y mucho la energía vibratoria de los colores, cosa que los expertos del marketing han sabido aprovechar para sus diversos fines. Y es que unos y otros afectan de manera diferente al ser humano y responden, al mismo tiempo, a sensaciones internas de las que no siempre se es consciente. Por eso, si eliges un sujetador negro porque sí (no porque sea necesario en tu armario) o sientes una especial atracción hacia ese verde agua de la prenda del expositor, puede que exista una razón oculta.

Veamos qué esconde cada color…

El negro representa lo desconocido, el poder, la elegancia, la formalidad, el misterio, el prestigio, la seriedad…por lo que una elección de este tipo indica un deseo de experimentar todo o parte de ello (hacia el exterior o hacia una mismo). ¿Necesidad de seducir a alguien en concreto  o de, simplemente, sentirse atractiva?

El blanco se asocia a la luz, la bondad, seguridad, inocencia, pureza y virginidad (a parte de que resulta muy práctico bajo prendas con transparencias). Así que si lo que te apetece en este día es vestir tu interior de este color probablemente sea porque te sientes natural, sencilla y genuinamente abierta a las sorpresas que te pueda deparar la jornada…Emanas apertura mental.  

El verde oscuro suele estar ligado a la ambición, la codicia, la avaricia y la envidia. Esto no significa que el hecho de que te llame ese conjunto interior verde indique que seas una persona materialista sino que, tal vez, necesites más de algo. O hayas visto algo que ha despertado tu deseo. O que esperes algo más de ese día. Sin embargo, el verde agua tiene connotaciones completamente distintas. Protección y curación emocional son los conceptos que se vinculan a este color. ¿Estás superando alguna emoción intensa últimamente?

El amarillo es considerado el color del desenfado, la diversión y el humor. Probablemente, si eliges tu sujetador o tanga en este tono se deba a tu carácter divertido y fresco o al hecho de que precisamente necesites dar una chispa amena y jovial a tu vida. Si es muy claro, estás llena de originalidad y alegría. Aunque si el tono que has elegido es muy pálido, lo que representa es más bien la precaución, el deterioro y la envidia. ¿De qué necesitas protegerte? ¿Qué parte de tí está sufriendo?

El azul cielo suele indicar estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, inteligencia…Tiene un efecto relajante y resulta beneficioso para el cuerpo y la mente. Si es tu color de hoy, probablemente sea porque necesitas relax o te sientes en ese estado. Una tonalidad oscura, sin embargo, apunta más al conocimiento, la integridad y la seriedad. Es decir, que estás en modo regio.

El rojo, por su parte, es fuego y sangre. En otras palabras: energía, fortaleza, determinación, pasión, deseo y amor. Quiere decir que, a menos que tengas una cita muy especial, si eliges este color para tu conjunto del martes es porque desbordas poderío interno. Eres como un huracán de llamas que desprende calor y entusiasmo allá donde vayas. Cuanto más claro sea el tono, mayor será el índice de sensualidad y delicadeza que aportes a tu brío interior…

El rosa evoca romance, amor y amistad, cualidades muy femeninas que encajan perfectamente con el mundo de la lencería femenina. Elegir este tono para la ropa interior denota un espíritu de lo más sentimental de quien tiene, o busca, momentos de quietud y complicidad con amigos. Es decir, te encuentras en un momento de gozo de tus relaciones o, simplemente, es algo que necesitas subrayar en tu vida.

La lectura puede realizarse hacia fuera, en el sentido de que tu elección expresa algo que buscas en el exterior, o hacia dentro en cuanto expresa algo que sientes o necesitas sentir. Evidentemente no se trata de una ecuación matemática pero este tipo de interpretaciones pueden ayudar a tomar consciencia de que nuestras elecciones no siempre son espontáneas. La mayor parte de las ocasiones responden a movimientos vibratorios internos de los que no siempre somos conscientes. Y lo mismo ocurre cuando elegimos nuestra ropa interior….

¿De qué color es tu conjunto de hoy?

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Imagen: Pixabay

 

OJO CON LAS PRISAS.

Podemos tener una gama de prendas interiores de lo más selecta y seductora o práctica y cómoda pero tanto unas piezas como otras pueden convertirse en una importante fuente de enfermedades graves si no se mantienen unas mínimas condiciones de higiene íntima. Suena a obvio pero, en ocasiones, el ritmo ajetreado de vida que gobierna hoy el mundo obliga a recurrir a rutinas poco recomendables…

El sentido común (que, a veces, es el menos común de los sentidos) nos dice que, efectivamente, conviene cambiar y lavar la ropa interior una vez utilizada. Y es algo que debe realizarse diariamente. Sin embargo, las prisas, los despistes, la  impaciencia o la  imposibilidad ocasional de renovar la muda, hace que algunas mujeres acaben usando la misma prenda durante más días. Y los efectos de esta práctica (que no debería convertirse nunca en un hábito) pueden ser de lo más desagradables.

No sirve de mucho asearse cada mañana si, después, por cualquiera que sea el motivo, se utiliza la pieza interior del día previo. Y no se trata simplemente de respetar el cuidado personal para, además, poder mantener relaciones íntimas saludables sino de evitar posibles complicaciones que pueden adquirir un carácter grave si no se les presta suficiente atención.

Uno de los primeros problemas que pueden surgir es la comezón en la piel. Se trata de uno de los contratiempos más comunes y que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo que esté en contacto con prendas sucias. Sin embargo, las molestias que produce son mucho más engorrosas cuando afectan a la zona íntima ya que genera fuertes irritaciones y picores debido a la acumulación de bacterias.  Si no se cuida y atiende correctamente,  puede derivar en llagas o ronchas mucho más incómodas y dolorosas.

El fuerte olor es otro de los trastornos vaginales que surgen cuando no se cambia la ropa interior a diario y se prolonga su uso innecesariamente. Fruto de la humedad debido a la falta de transpirabilidad de la prenda reutilizada, suele ser intenso y desagradable. Es una clara señal de que algo no va bien por lo que será necesario acudir al médico para que detecte el tipo de tratamiento que se precisa.

La infección por hongos, que sucede con frecuencia por otras causas que nada tienen que ver con la higiene íntima, es una consecuencia de lo más esperada si se produce, precisamente, esa falta de limpieza personal. Al fin y al cabo, las levaduras y bacterias se desarrollan en ambientes húmedos y se multiplican con gran facilidad cuando no se cambia la ropa interior con asiduidad.

En definitiva, cuidar el aspecto interior y el confort íntimo con piezas de calidad es muy loable y necesario, si se quiere,  pero es un esfuerzo que se realiza en vano si no se cuida la propia intimidad. Y no es algo complicado, basta con practicar hábitos, sencillos e imprescindibles para la salud, como una ducha y un cambio de muda diarios. Así que más vale poner esa lavadora a última hora de la noche, aunque dé pereza, para librarse de cualquier complicación indeseada….




Imagen: Pixabay

LOS CALZONCILLOS Y EL AMOR.

Según diversos estudios, la preocupación de los hombres por su ropa interior es casi directamente proporcional a su necesidad de encontrar pareja. Así que, una vez hallan una relación estable dejan de prestar (en principio) tanta atención al tipo de prendas íntimas que utilizan. Sin embargo, ellas son siempre muy conscientes de qué les queda mejor, qué resulta más sensual o qué pueden elegir según el tipo de ocasión y momento del día. Y, por supuesto, aunque muchas veces no lo admitan abiertamente, se fijan mucho en lo que llevan sus parejas debajo de los pantalones…

Yourtango  publicó los resultados de un estudio realizado a mujeres a las que se les preguntaba  acerca de qué tipo de ropa interior preferían en sus hombres y, a la luz de las conclusiones que obtuvieron, podemos decir que los gustos varían según el físico e incluso la procedencia!  Por ejemplo, los tighty-whiteys (pequeños calzones blancos) fueron rechazados por la mayor parte de las encuestadas pero fueron mucho más benévolas con los foráneos y los consideraron aceptables si los usuarios eran extranjeros de anatomía impecable…O es David Beckham quien los luce o mejor dejar pasar…

Se inclinaron por los boxers briefs  (ajustados aunque más largos que los bikinis) para los chicos con muslos tonificados y un vientre cuidado (no necesariamente tableta de chocolate. Es decir, que la musculatura y firmeza física eran condiciones indispensables para apreciar este tipo de modelo en sus parejas.

Y para el resto de los mortales, categoría en las que la mayoría incluyó a sus chicos, preferían el bóxer: calzoncillo versátil  donde los haya, suave, largo, holgado y capaz de adaptarse a algunos kgs de más o a cuerpos menos atléticos que los de los anuncios publicitarios o las pasarelas.

El dato curioso que se desprendió de toda  esta encuesta es que las mujeres afirmaron que les gustaba ver que ellos ponían de manifiesto sus pasiones a través de su ropa interior. Es decir, que si eran entusiastas desenfrenados de la tecnología  por ejemplo, luciesen prendas con estampados inspirados en esta temática. En otras palabras, que apreciaban las versiones geek en la moda íntima de sus parejas….¿No resulta interesante como conclusión?

Evidentemente son resultados de una investigación que, a nivel particular, pueden no representar en absoluto los propios gustos. Sin embargo, dejan entrever pautas genéricas de las preferencias femeninas en lo que a calzoncillos se refiere. Y es que ellas también les gusta deleitarse  la vista tanto como a ellos….

Y tú ¿qué ropa interior prefieres en tu chico?

 

Fuentes: actitudfem/ enfemenino/ yourtango
Imagen: PIxabay