TU DEPORTE. TU SUJE.


Practicar deporte es fundamental para mantener un estilo de vida sano pero es todavía más importante hacerlo de la forma adecuada. Esto significa que no basta con elegir la disciplina deportiva que más se ajuste a nuestras capacidades y gustos sino que hay que elegir las prendas (incluidas las íntimas) apropiadas para cada caso. Y el sujetador deportivo es una de esas elecciones que es necesario realizar con atención.

Los sostenes indicados para la práctica de ejercicio deben ofrecer sujeción y protección al mismo tiempo. Deben ser transpirables de modo que no acumulen el sudor; capaces de contener los senos sin ejercer presión y cómodos para favorecer la libertad de movimiento.  El sujetador equivocado puede convertir una sesión de nuestro deporte favorito en un auténtico infierno. ¿Cómo saber si no has elegido correctamente?


Existen varios elementos que te indicarán si tu sujetador deportivo no es el adecuado:

1- Tras la práctica de tu deporte sientes molestias en los pechos.

2- Es la misma prenda que llevas al trabajo. Tiene un aro que separa y sostiene tus senos pero no  ofrece la sujeción necesaria para el deporte.

3- La banda te causa molestias y la parte trasera llega a clavarse un poquito en la piel. Si es así es que no sujeta lo suficiente.

4- Los pechos se elevan cuando realizas saltos.

5- Tiene más de medio año de vida. Como todos los sujetadores, también los deportivos se deforman con el tiempo. Deberían ser sustituidos en todos los casos tras una media de unos 4 o 6 meses según el uso que les hayas dado y del estado en el que se encuentren. Si quieres alargarles la vida no tienes más que tratarlos como si fueran prendas íntimas de lujo: lávalos a mano y extiéndelos para que se sequen. Si los metes en la lavadora, utiliza una redecilla para protegerlos de los bruscos movimientos que puedan producirse durante el lavado.

6- Se transparentan los pezones. Es mejor un sujetador deportivo con copas ligeramente firmes que, además, ayudan a crear una forma redondeada de tus pechos.

7- Es de algodón. El mercado ofrece una amplia variedad de tejidos que permiten sujetar y eliminar el exceso de humedad. El algodón, sin embargo, absorbe la sudoración y, en consecuencia, se deforma con el uso.

8- Utilizas el mismo para practicar yoga que para correr. La gama de sujetadores deportivos es muy extensa: existen modelos específicos para la práctica de deportes ligeros como el yoga, pilates o pesas; modelos con un grado mayor de sujeción para danza, zumba, cardio fitness o ciclismo y otros con una estructura mucho más firme para deportes de impacto como correr, tenis, fútbol o baloncesto.

Por todos estos motivos, la elección de la prenda íntima para practicar deporte es mucho más complicada que la de un sujetador tradicional. Tendrás que estar muy atenta a la talla. Antes de comprar nada te conviene medir bien la anchura del seno y de la zona inferior para compararlas con las que encuentras normalmente en la etiqueta de la prenda.

Presta también atención al lavado, como ya hemos mencionado anteriormente. Dado que se suele tratar de una prenda bastante elástica y costosa conviene protegerla de lavados, centrifugados y temperaturas muy elevadas. Lo ideal es utilizar un poco de jabón y limpiarlo a mano, eliminar el exceso de agua y extenderlo, preferiblemente, a la sombra. Introducirlo en la secadora no es una opción ya que podría encogerse o perder la forma original.

En cualquier caso y más allá de los cuidados que procuremos a nuestro sujetador deportivo, deberemos ser conscientes de que en general duran mucho menos que cualquier otro sostén. Dejarán de aportar la sujeción de un principio y la banda y los tirantes perderán elasticidad. Cuanto mejor sea el producto, evidentemente, más tiempo podremos disfrutar de él.

Prueba con la marca FILA, por ejemplo, que ofrece modelos con un grado de sujeción muy estudiada para fitness, yoga, spinning, ski, danza, step, tennis, volley o baloncesto. Dispone de cierre frontal (elemento básico de un sujetador deportivo), espalda reforzada y regulable además de estar fabricado en microfibra antialérgica.

 

Fuente: donsaro.it
Imagen: Pixabay

 

VUELVEN LOS SLIPS.

Estamos acostumbrados al movimiento cíclico de la industria de la moda y a regresos de prendas de hace 10 años a nuestros armarios bien porque una celebrity las ha rescatado del olvido o porque una firma ha tomado la decisión estratégica de ponerlas de nuevo en nuestras vidas. Así lo que un día fue desterrado al desuso sin escrúpulos, se recupera hoy como lo más chic o trendy que se pueda vestir.

Y la ropa interior no se queda al margen de estas idas y venidas. De hecho, estamos ante el retorno de una pieza masculina relegada hasta hace poco al baúl de los recuerdos: el slip. Muchos jóvenes de hoy en día ni siquiera habrán tenido uno ya que la tendencia más extendida de los últimos tiempos ha sido protagonizada por los boxers (cortos,largos, de tejidos, tonos y estampados varios…). Sin embargo, esta pieza  ha encontrado su billete de vuelta a los escenarios y lo hace con toda su artillería pesada.

Las  mejores firmas de moda íntima la han convertido en su prenda fetiche y lo han colocado a la cabeza de su oferta dotándolo del protagonismo que había perdido ya desde los 80. Brinda la sujeción necesaria , proporciona comodidad, facilita su adaptación a la cintura y piernas, no se desplaza….

Y es que, el modelo actual ha experimentado importantes cambios y mejoras en lo que a calidad de tejidos y costuras se refiere. Hoy se caracteriza por un talle bajo, transpirabilidad y ajustes extra. Se ha reducido el tamaño de la tela para dar la sensación de una prenda mucho más ergonométrica y se han eliminado aberturas delanteras para ofrecer modelos más compactos de lo que fueron antaño. Resulta más práctico, también, porque ofrece mayor sujeción y no se marca debajo de los pantalones, lo cual resulta más complicado de conseguir con unos bóxers.

En fin, es un dechado de virtudes que, además, resulta sexy. Y es que esta es su nueva carta de presentación en sociedad…A las bondades del slip, se ha unido un acompañamiento mediático impactante gracias a campañas publicitarias que han contado con modelos de pasarela, torsos firmes y musculosos, piernas fuertes y contorneadas. Pero también la participación de personajes famosos en los reclamos promocionales, como es el caso de David Beckham o jugadores del Inter de Milán, ha contribuído a crear una imagen atractiva de esta prenda. Es decir, que se han realizado grandes esfuerzos para que su uso ya no suene a pasado sino a futuro.

Así que, independientemente de los gustos particulares, lo que queda claro es que el slip ha vuelto. Y será lo más habitual verlo expuesto en escaparates o lucido por algún célebre deportista o actor en la televisión. Inundará los mostradores de las tiendas y se hablará de ello en los medios. Otra cosa es que, por motivos personales, uno decida no sumarse al carro y mantenerse firme en sus costumbres. Aunque no está de más recordar que es un slip completamente renovado y que puede aportar un toque de confort y encanto al habitual cajón de ropa interior.

¿Quién se anima?

 

Fuente: extraconfidencial/ lne.com
Imagen: Intimode.shop (punto blanco)

 

HACERSE OÍR.

La industria de la lencería no es fácil de analizar porque no abundan las estadísticas que puedan indicarnos con exactitud las cifras que se manejan en este ámbito. Sin embargo, ciertos estudios tratan de allanar el terreno y ofrecen algunas conclusiones bastante significativas…Una de ellas es que la mayor parte de las grandes firmas ofrecen cada vez menos modelos en tallas grandes, algo que contrasta con el manifiesto interés que tantas de ellas mostraron en el pasado por ampliar, precisamente, esta categoría.

Y es que el mundo del tallaje amplio mueve importantes sumas de dinero. Según los datos ofrecidos por el reportaje de The Lingerie Addict, representa actualmente 9 millones de dólares, razón por la cual muchas  marcas han apoyado y protagonizado campañas promoviendo la imagen de mujeres con curvas o han participado en debates sobre la importancia de este mercado en el marco de la propia estrategia empresarial.

Según la investigación, basada en el análisis de dos importantes firmas de lencería, el crecimiento de las tallas grandes pone de manifiesto una clara y voraz demanda por este tipo de productos. Parecería lógico asistir a un notable incremento de la oferta pero, sin embargo, en los tres últimos años el efecto ha sido bien el contrario. ¿Cuál es el motivo por el que el mercado mengua mientras la demanda crece?

Hay quienes lo explican así:

Las estadísticas vienen con sesgo.
El hecho de que muchas consumidoras no logren encontrar las tallas grandes  que buscan (no siempre son fáciles de encontrar) conlleva una serie de devoluciones de prendas que, sin embargo, figuran también como ventas. Por este motivo las cifras no son muy representativas.

La comunidad de la  lencería online es de talla pequeña.
Es decir, quienes consumen tallas amplias están comprando cada vez más lencería pero la imagen de la lencería online no ha cambiado demasiado. Las bloggers siguen orientándose sobre todo a las tallas más pequeñas y sus reseñas se centran en esta categoría. Así que cualquiera que desee hacer un análisis social de la comunidad de lencería online se formará una idea errónea y limitada de la misma ya que no representa (o lo hace mínimamente) el mundo de las tallas amplias.

Los comerciantes odian el riesgo.
Muchas empresas han intentado extender su oferta con el enriquecimiento de la categoría plus pero han tenido que retirarse por falta de vendedores minoristas interesados. Los consumidores pueden creer que no se realizan suficientes esfuerzos por ampliar las tallas grandes pero los fabricantes que lo intentan se encuentran con grandes dificultades por el camino. Y es que los pequeños vendedores solo les compran lo que están seguros de poder vender.

Los consumidores de tallas grandes compran lo que hay.
Y no muestran grandes exigencias. Es decir, son los compradores ideales porque no generan feedbacks negativos que obliguen a las firmas a realizar cambios y mejoras en su oferta.  Así que estas se acomodan en una relación perfecta en la que venden sin escuchar queja alguna.  Y si va bien así. ¿por qué cambiar?

Si se han producido cambios ha sido gracias a bloggers especializadas en tallas grandes y a modelos que han reclamado mayor atención para las prendas de este mercado y para las necesidades de sus consumidoras. Pero la comunidad bloguera de lencería especial no es todavía suficientemente extensa como para marcar la diferencia y hacer que las firmas se esmeren un poco más. Falta aún que las usuarias de tallas grandes incrementen su visibilidad en un entorno tan dominado por estándares. Por eso campañas como #wearethethey, #honormycurves and #effyourbeautystandards o las de Dove, Nike o Pirelli son especialmente valiosas para lograr que la voz de las tallas grandes se haga oír en un universo de tallas pequeñas.

Y tú, ¿qué tienes que decir?

Fuente: The Lingerie Addict
Imagen: Dreamstime

MALOS HÁBITOS MASCULINOS.

Muchos hombres viven bajo la sombra de la errónea idea de que su ropa interior no tiene tanta importancia como la lencería femenina. Creen que, al no tratarse de prendas expuestas, carecen de interés o, al menos, de la relevancia que se concede a la moda íntima de la mujer. Sin embargo, de la misma forma que ellos prestan atención al atuendo interior de ellas, las féminas hacen exactamente lo mismo…Y no basta con estrenar prendas para una primera cita…

Algunos de los errores más comunes entre los varones pueden pasar desapercibidos para ellos mismos. Así pueden tratar de imitar prácticas que contemplan a menudo en la publicidad o en vídeos musicales de grandes artistas y que no tienen sentido en la vida real. Por ejemplo, ir en camiseta interior por la calle, como si fuera una prenda exterior más, no es nada aconsejable. Si la intención es dar una imagen de malote, lo que en verdad se está transmitiendo es que se carece de madurez y elegancia…

Otra costumbre poco recomendada es la de introducir la camiseta por debajo del calzoncillo con la idea de eliminar pliegues y bolsas inoportunas. Es un hábito que, sin embargo, produce el efecto contrario ya que crea arrugas con más facilidad.  Además resulta antiestético y poco atractivo para la mayoría de las mujeres. Nada hay peor que una camiseta con voluminosas dobleces…

También es aconsejable  descartar otras rutinas bastante extendidas como usar camisetas oscuras bajo camisas de color claro; dejar que las mangas de las camisetas se vean por debajo de la camiseta de manga corta o permitir que la parte inferior de la camiseta sobresalga por debajo de la camisa, ya que crean una imagen de desaliño pueril poco masculino.  De la misma forma, conviene evitar los boxers con pantalones finos de lana ya que pueden abultarse inoportunamente y transmitir una imagen de dejadez y falta de estilo. Basta con sustituirlos por boxers cortos o slips para evitar este desagradable efecto y lucir como merece ese par de pantalones de moda.

En cuanto a la higiene, también aquí habría que desterrar ciertas rutinas perniciosas. Por ejemplo, secar las camisetas blancas en la secadora caliente puede causar la impresión de suciedad cuando, en realidad, se ha procedido al lavado de la prenda. Y que el uso de este tipo de procesos de secado favorecen la aparición de manchas amarillas. Precisamente la combinación de sudor y desodorante con el  aire cálido que emiten las secadoras amarillea el tejido por lo que, aunque esté limpio, su aspecto será descuidado. Tampoco se aconseja utilizar blanqueador ya que acorta la vida útil de las camisetas y las hace parecer más estropeadas y deslucidas…

Puede ocurrir también todo lo contrario, es decir, que, por dejadez, prisas, despiste o razones ecológicas, se posponga el lavado de las prendas interiores. Aunque no se vea ninguna mancha por ninguna parte, no hay que olvidar que son piezas que acumulan una gran cantidad de microbios y bacterias que, de no ser eliminadas con agua caliente o lejía, podrían favorecer la aparición de infecciones…Y no solo eso, una vez más el aspecto desgastado por el uso, puede crear una idea de falta de higiene absoluta…

En definitiva se trata de costumbres a las que muchas veces los hombres no prestan atención cuando, en el fondo, están creando a través de ellas una imagen (probablemente errónea) de sí mismos. Corregir estos hábitos no es tan difícil si se quiere transmitir al mundo, a través de la ropa interior, el verdadero estilo y clase que se lleva dentro.

Y si quieres encontrar el modelo que saca lo mejor de tí, elige firmas de calidad. Las encontrarás en www.intimode.shop

Fuentes: webdelhombre/efesalud/guioteca
Imagen: Dreamstime

MODELANTE Y SEDUCTORA.

La lencería reductora ha sido concebida para ayudar a parecer más delgada o para esconder algún kg de más en ocasiones especiales (recordemos que, en general,  no se recomienda para uso diario). Una gran aliada del universo femenino que resulta perfecta a la hora de enmascarar, con estilo y elegancia, las que se consideran pequeñas imperfecciones del cuerpo. Por algo las estrellas de Hollywood se confiesan adictas a ella, la consideran un imprescindible en sus armarios y la utilizan para deslumbrar en  la alfombra roja.

Y es que, al fin y al cabo, permite lucir cuerpo con cualquier tipo de prenda y  en cualquier tipo de situación así como también (hay que reconocerlo) ayuda a  recuperar esa confianza que, a veces, falta. Una redondez que emerge fuera de lugar o un pliegue inoportuno que arruina el conjunto, pueden llegar a generar bastante intranquilidad. Pero por fortuna existen algunos trucos, como este tipo de prendas que moldean la figura, para superar esos pequeños baches…

Para elegir la prenda adecuada conviene comenzar por el color. Como siempre, el negro, un básico elegante y discreto donde los haya. Resultará muy adecuado para llevar con vestuario oscuro mientras que el color carne será más indicado para atuendos claros o semi transparentes. También es importante tener en cuenta el modelo, la forma y las características de cada prenda. Tenemos bodys, fajas bragas, fajas pantalón, fajas bodys y postoperatorias…Modelos con muy distintas funciones: desde  marcar el busto, comprimir la tripa o los muslos, reducir el pecho, esculpir la silueta… Las fajas de hoy en día, por ejemplo, logran aplanar el abdomen, levantar y suavizar la parte inferior y a la vez, dejar el pecho libre permitiendo que conserve su forma y tamaño original. Los bodys disimulan temporalmente el exceso de peso y realzan la forma del cuerpo. Las bragas aportan sujeción, firmeza a los glúteos y al abdomen y también estilizan la figura… Y, por supuesto, el mercado ofrece una gran variedad de estilos: con bordados de encaje o lisos, con tul, transparencias, con efecto tanga…

En cuanto a la talla es muy importante evitar las prendas excesivamente pequeñas, para no sufrir de falta de aire, cortes de digestión tras comer o beber, e incomodidades ( no se ajustarán debidamente y se enrollarán en sí mismas). Las tallas demasiado grandes, por su parte, llenarán de arrugas las prendas exteriores y tampoco cumplirán su función. Así que lo suyo es tomarse el tiempo para averiguar cuál es la más adecuada para cada mujer. Se recomienda medir la cintura y tomar esa medida como referencia.

Recurre siempre a marcas de calidad. Playtex o Janira son algunas de las que te aseguran una verdadera calidad de los tejidos y el efecto prometido. ¿A qué esperas?


www.intimode.shop

Fuentes: donsaro.it/ enfemenino.com
Imagen: Janira Secrets.

HOMBRES CON CORAJE

Que un hombre regale lencería a una mujer no es ni tan habitual ni tan fácil. Lo cierto es que no son muchos los que se atreven a comprar piezas de moda íntima. Ya sea porque no conocen los gustos de sus parejas, porque no se sienten con la suficiente confianza para hacerlo o porque les aterra no acertar o causar una impresión errónea. Y es que no deja de ser un universo completamente distinto al suyo.

Si partimos de la realidad de los estudios que indican que un 90% de las mujeres no conocen exactamente su talla y copa de sujetador, podemos imaginar lo complicado que puede ser para un hombre adentrarse en una tienda y dar con la prenda adecuada. Sobre todo teniendo en cuenta que el tallaje que se aplica en el mundo íntimo femenino es más complejo que el estándar S/M/L/XL al que estamos todos más acostumbrados.

Pero algunos se aventuran en este indómito y desconocido paraje y, finalmente, compran ropa interior para ellas. Lo que sucede después puede dividirse básicamente en tres tipos de situaciones:

Que no acierten con la talla. A menos que hayan adquirido prendas de este tipo con anterioridad y dominen el lenguaje de la intimidad de la mujer, lo más probable es que les ocurra esto. Seguramente ellas apreciarán su esfuerzo y coraje por haberlo intentado (no todos lo hacen)  pero necesitarán el tique regalo para resolver la situación. Llegados a este punto, sería aconsejable que ellos las acompañasen para familiarizarse un poco más con el vocabulario, medidas y modelos propios de este mundillo.

Que hayan elegido colores estridentes. La mayoría de los que dan el paso, suelen inclinarse por tonos llamativos que adoran contemplar en sus chicas como verdes, azules o rojos pero que, normalmente, ellas no eligen porque suelen tirar más a los básicos. Lo positivo de esta opción es que, gracias a la osadía masculina, las mujeres pueden introducir en su cajón de ropa interior modelos que jamás se hubieran comprado a sí mismas. De esta manera innovan, renuevan y prueban algo distinto que se sale de la rutina.

Que se hayan dejado llevar por lo más sexy. Una vez más, ellas suelen preferir prendas prácticas para el día a día y rara vez piensan en ocasiones especiales o en sentirse atractivas por dentro un lunes cualquiera. Pero cuando un hombre entra en una tienda de lencería se ve envuelto por la fantasía y la sensualidad, por lo que acaba eligiendo los modelos con más encajes, transparencias o pedrerías que caigan en sus manos. Es decir, los que desean ver puestos en sus parejas.  Y, después de todo, no está tan mal ya que no deja de ser una forma de introducir algo de erotismo en ese surtido interior femenino generalmente poblado de prácticos y tradicionales tópicos…

En cualquiera de los casos, talla equivocada o no, tonos inusuales o tejidos cargados de pasión, lo que es evidente es que un hombre que regala ropa interior a una mujer muestra un gran interés por ella, valentía y ganas de aportar seducción y un toque muy especial a la relación. Así que bravo por ellos!

 

Imagen: Dreamstime.

 

TRUCOS PARA LAS PRISAS


Suena el despertador y, en muchos casos, comienza la carrera. Algunas son más previsoras que otras y habrán dejado preparada la ropa del día siguiente (incluyendo la lencería) pero no suele ser lo habitual. Lo más probable es que se eche la mano al cajón de las prendas interiores y se saque la primera que se agarra al vuelo. Y puede que no sea la elección más adecuada para ese día.

No es lo mismo tener que ir a trabajar o haber planificado ir a correr por el parque. De la misma forma que no es igual pasar por el gimnasio que quedar a dar un paseo con una amiga. Y cada plan exige un tipo de ropa íntima distinta. Es más, en algún caso, una decisión errónea puede aumentar el riesgo de infecciones indeseadas…

Por ejemplo, si la idea es practicar algo de deporte se deberían evitar los encajes y otros tejidos que no sean transpirables como el satén ya que retienen la humedad y pueden provocar la aparición de hongos. De ahí que la lycra o el algodón sean dos muy buenas alternativas. Por otro lado, modelos como los tangas tampoco son aconsejables ya que pueden favorecer el traspaso de E.coli del recto a la vagina con el movimiento gimnástico. Cierto que no se marcan en las mallas deportivas y quedan muy bien pero son óptimas para las infecciones del tracto urinario…Así que lo mejor será optar por prendas sin costuras y de cintura ancha.

Para la oficina lo importante es la comodidad aunque, también es cierto que la oferta actual es tan amplia que es muy sencillo dar con modelos confortables y sensuales para sentirse holgadas al mismo tiempo que atractivas. Suele decirse que, en la medida que sea posible, se eviten también aquí los tangas, ya que sus tiras son como una autopista para que las bacterias viajen del recto a la vagina o la uretra. No es que sean prendas intrínsecamente perjudiciales pero quienes sufran cierta tendencia a contraer infecciones o estén librando una batalla contra una, deberían dejarlas de lado.

Lo que está claro es que en ningún caso se debería prescindir del uso de ropa interior sino tratar, más bien, de elegir el modelo apropiado para cada ocasión. Y es que algunas modas proclaman la exaltación de la libertad a través del rechazo al uso de  piezas íntimas pero olvidan que la mayor parte de prendas exteriores dejan totalmente desprotegida una zona de lo más sensible y delicada y abren paso a rozaduras, lesiones e infecciones varias.

A la hora de acostarse, sin embargo, sí se puede probar con el descanso en plan comando, especialmente si se padecen inflamaciones vaginales, vulvitis, vaginitis u hongos ya que las bacterias proliferan en lugares húmedos, cálidos y oscuros. Airear la zona y dejarla respirar puede aliviar los síntomas en estos casos además de brindar una sensación de holgura de movimientos imprescindible para un buen reposo.

En fin, parecía cosa fácil la de elegir una prenda interior u otra pero, como vemos, es una cuestión más complicada de lo que aparenta y debería realizarse con tiempo y cabeza. Y es que, después de todo, puede poner en peligro la salud de la intimidad e incrementar los riesgos de daños bastante engorrosos. Así que confiamos en haber aclarado algunas dudas y en ayudar a nuestras lectoras a tener algo más cuidado a la hora de seleccionar la pieza íntima que van a llevar mañana…


Imagen: Dreamstime

LENCERÍA MASCULINA.

Tal y como suena, lencería para hombres , un concepto que sobrepasa las fronteras de un término algo más acostumbrado que es el de ropa interior. Con esta nueva perspectiva se trata de abordar un campo mucho más amplio que implica sensualidad, color y provocación hasta ahora relegados al mundo íntimo de la mujer. Masculencería o man-gerie podrían servir para denominar esta nueva corriente que nada tiene que ver con tendencias gays sino con hombres cada vez más interesados en explorar tejidos, tonalidades, estampados e incluso prendas distintas rompiendo todo tipo de moldes y de normas establecidas.Así cada vez más marcas se apuntan al carro de los nuevos gustos varoniles y añaden panties, corpiños, encajes, ligueros o pantimedias a su listado de prendas.

En cierto modo, la polémica está servida. Hay quienes lo consideran una aberración o incluso algo surrealista o absurdo pero, si echamos la vista atrás, recordaremos que en su día también lo era que una mujer usara pantalones o  llevara el cabello corto. Todo lo que suponga infringir el status quo mental y social parece estar abocado a la controversia.  Sin embargo, la capacidad humana para adecuarse a los nuevos tiempos también es sorprendente. Y de hecho, en la actualidad, estamos más que acostumbrados a oír hablar de todo tipo de juguetes eróticos que caen en manos de las mujeres y que harían temblar a cualquier ciudadano de bien del siglo pasado.

Al final mucho se reduce a tradiciones y a prácticas culturales que pueden ser susceptibles de modificación, aunque lleve tiempo. Hubo una época, no muy lejana, en la que era costumbre que las mujeres perdieran el aliento en el estrecho espacio de una medio armadura que reducía sus  cinturas para cumplir con un  prototipo de belleza muy concreto. Incluso su uso fue obligatorio por ley en ciertos países y en ciertos reinados. Pero, por fortuna, la paulatina transformación de la mentalidad de la sociedad, las liberó del conocido corsé y comenzaron a ser dueñas de sus propias elecciones.

¿Por qué nos resulta entonces increíble que los hombres adopten hoy el uso de lencería?  No queda lugar a dudas de que modificar hábitos e ideas es complicado y de que entraña todo un proceso, a veces lento y controvertido, de aceptación de arquetipos firmemente instaurados en el tejido social. Sin embargo, la evolución es posible y deshacerse de tabúes, censuras y rigideces también. Esas mismas transgresiones son las que hacen que algo se vuelva emocionante, arriesgado, provocador. Son las que mueven el mecanismo hacia delante y abren las puertas a todo tipo de opiniones variadas, encontradas aunque siempre respetables.

Quizá haya llegado el momento de abrir el debate, de poner en tela de juicio consideraciones estancadas en el tiempo y de iniciar senderos nuevos y desconocidos. Tal vez sea esta novedosa tendencia masculina  la oportunidad de superar los propios  límites y de descubrirse  en escenarios diferentes. De poner a prueba opiniones, formas de pensamiento y reflexiones morales en pro de una mayor libertad de expresión. Y de consumo.

Veremos hasta dónde llega la mangerie y cómo va calando entre los varones. Y, por supuesto, entre las mujeres. Y es que estamos en un siglo que nos enfrenta a la diversidad sexual, a nuevas tendencias y a géneros que ya no se definen como solía hacerse.  ¿Llevarías tú mangerie o se la comprarías a tu pareja?

Imagen: Buholá

¿PUEDE UN CORSET SER FEMINISTA?

Hablar de corsetería implica mencionar tanto el mundo de la belleza como el de la opresión sobre la mujer. Dada la reaparición de esta prenda y su auge en el mundo del íntimo femenino, parece inevitable abordar este tema.

Sobre las pasarelas de ropa interior, se contemplan modelos de algunas firmas que lucen artilugios casi ortopédicos confeccionados con tul, encaje, raso y otros tejidos de tacto delicado y sensual y adornados con lazos, cintas, mangas o ligueros que convierten a la protagonista en un auténtico dechado de erotismo. Pero es imposible no pensar a los orígenes de esta pieza que surgió en la Antigüedad para ensalzar la figura de la mujer mediante telas resistentes, varillas rigidas y cordones cruzados que apretaban casi hasta el punto de asfixia. Un invento que dejaba en ocasiones sin respiración y provocaba desmayos con el único objetivo de mostrar una cintura estrecha. De hecho, Catalina de Médicis hizo su uso obligatorio con tal de evitar contemplar mujeres de talle ancho en su reino.

Si bien el corset va íntimamente ligado a lo erótico por el hecho de que eleva el busto y enfatiza pechos y caderas, para muchos es un reflejo de una visión limitante de la feminidad de la mujer que queda reducida a una determinada silueta. Pero siguen siendo ellas las que deciden enfundarse esta prenda por innumerables motivos: sea por imitar las tendencias de la moda, por responder (más o menos conscientemente) al ideal masculino de belleza y atractivo, para experimentar su propia sexualidad o para realizar un gesto provocación y autoafirmación…etc

Para entender el resurgimiento actual del corset, es necesario, sin embargo, echar una mirada atrás y a los dos períodos de esplendor precedentes que vivió en los años 40 y en los 80. El primero lo puso en marcha Christian Dior en 1947 con un New Look de prendas algo más ligeras que recibían el nombre de «waspies» para subrayar la idea de cintura de avispa que lograban. Pero solo las amas de casa pudientes que no necesitaban ir a trabajar con antiestéticas y gruesas faldas podían realmente lucirlos por lo que el corset pasó a simbolizar la pertenencia a una clase social superior.

En los 80, el reclamo del corset estuvo ligado a la idea de feminismo. Los diseñadores, más que rechazar el aura sexual de la prenda, lo manipularon, exacerbaron y lo hicieron visible. El corset cruzó las fronteras del mundo íntimo para convertirse en una prenda exterior más. Un icono de este cambio fue el llamativo corset que llevó Madonna (diseño de Jean Paul Gaultier) con pechos cónicos y cintura avispada como también lo fueron las palabras del colaborador de Vivienne Westwood quien acuñó la frase de «underwear as outwear» (es decir, la ropa interior como exterior). Y es que los diseños de Westwood no se ocultaban bajo vestidos de noche sino que se llevaban, a veces, con unos simples leggings, reivindicando esta prenda como un símbolo de emancipación y empoderamiento femenino.

A día de hoy el corset está experimentando un nuevo apogeo (tal vez por influencia de una sociedad excesivamente preocupada por la imagen) aunque no es previsible que el corset se convierta en un básico del cajón íntimo de toda mujer. Aquél cometido de redefinir la silueta que tuvo, se está suavizando y convirtiendo en un juego visual de componentes (lazos, encajes, bordados…etc). Y si bien muchas firmas continúan a desarrollar diseños que ensalzan y ciñen ya no dejan sin respiración a nadie. Dejó de ser el método por el que los maridos, en el siglo pasado, podían descubrir una infidelidad (si el corset había sido incorrectamente atado por un amante) para convertirse en un símbolo de libertad sexual, control y emancipación femenina. Ahora son ellas las que atan sus corsets y construyen su propia feminidad.

 

Imagen: Pixabay.

LO QUE PIENSA ELLA…

…CUANDO TE VE CON ESO.

Elegir un calzoncillo u otro, a parte de lo cómodo y bien que un hombre pueda sentirse por dentro, puede marcar una (gran) diferencia en lo que la mujer que lo contemple pueda pensar de él. Elpaís ha llevado a cabo una encuesta que demuestra que los tópicos que rondan la cabeza de la mayoría se cumplen a rajatabla en la práctica. Efectivamente: el slip es lo peor y el bóxer, sin embargo, el gran triunfador.

¿Qué impresión causa en las féminas esa primera (y muy habitual) primera elección? Muchos hombres se enfundan un slip porque consideran que mejora y ensalza sus atributos (dejando de lado el confort que pueda brindarles dicha pieza). Pero, el pensamiento que atraviesa la mente de la mayor parte de las mujeres, según el estudio, es que debe tener una autoestima bien alta para llevar ese tipo de modelos. Eso sí, son algo más benevolentes en sus consideraciones si el físico del sujeto acompaña con musculatura definida y aspecto varonil. Entonces no les parece tan mala opción. Otro de los elementos que suavizan sus reflexiones ante los slips está directamente relacionado con el tipo de cita del que se trata. En el caso de un primer encuentro pasan más por alto el tipo de ropa interior con el que se encuentren. Pero no son tan benevolentes cuando se llevan viendo un tiempo con esa persona. De hecho, algunos de los testimonios aventuraban que toparse con un hombre que llevase prendas algo desgastadas les hacía pensar que el tipo no tenía el más mínimo interés en una relación estable.

Los psicólogos advierten de la importancia del papel que juega la ropa interior masculina en la excitación femenina, mejorando la primera impresión y acelerando los biorritmos o, según la elección que se haga, provocando todo lo contrario.  Este es un factor que, tal y como sugiere la investigación de Persistence Market Research  el consumidor tiene en cuenta a la hora de comprar sus modelos íntimos (además de  otro tipo de variables) por lo que se puede deducir que a ellos les importa, y bastante, provocar un impacto positivo en el sexo contrario.

Se trata de una ciencia imprecisa pero, en algunas cuestiones, las mujeres coinciden unánimemente. Evitar el slip blanco en la primera cita; descartar absolutamente el tanga (de por vida);  huir de estampados estridentes (mejor los motivos marineros y tejidos suaves) así como de todos esos modelos que elegiría toda madre para sus hijos (calzoncillos tipo culotteo o las camisetas interiores). A ninguna mujer le apetece sentir ni de lejos la posible intervención maternal en la elección de moda íntima de sus parejas. No menos importante sería eliminar estampados infantiles o tipo cómic o los boxers cortos en hombres con algo de sobrepeso…Todos ellos son elementos que hacen que se pierda todo el atractivo del momento.

¿Cuáles son entonces las recomendaciones para que guste lo que llevan puesto los hombres?

Plan comando: Impresiona pero no asusta. Para hombres con una personalidad suficientemente fuerte como para pasar de lo que puedan pensar de él. Mensaje que transmite: Soy así y al que no le guste… (aunque esa actitud con toque macarra gusta a muchas mujeres)..

Slip solo para hombres seguros de sí mismos y con cuerpo realmente de anuncio. Mensaje que transmite: Sé lo que quiero, nena.

Bóxer: para aquellos a los que les gusta cuidarse, ocuparse de su aspecto y ofrecer una imagen positiva y sencilla de sí mismos. Eso sí, deben elegir los de la talla adecuada y que no aprieten demasiado para no causar un efecto cómico poco seductor. Mensaje que transmite: Me gusta como soy al natural. Denota sencillez y (aparente)  facilidad de trato.

Boxer brief: cobertura de un boxer, ajuste apropiado  y soporte perfecto.  Marca los muslos y glúteos por lo que está indicado para hombres de líneas atléticas (no necesariamente de gimnasio) y con confianza en sí mismos. Indica seguridad para  una relación sexual a primera vista.Mensaje que transmite: Camino con paso firme.

Calzoncillo de tela. Todo un cliché en la ropa interior masculina. Para aquellos de gustos tradicionales, que usan mucho traje y que quieren transmitir seriedad. Para alegrarlos un poco visualmente se puede optar por estampados divertidos. Mensaje que transmite: Soy un tipo de gustos clásicos…(¿en todos los aspectos?)

Calzoncillo largo: Sufre de la incomprensión y rechazo femeninos. Para hombres que siguen tendencias o muy frioleros, Muy propio de hipsters y de hombres que viven en lugares con condiciones climáticas muy duras.  Mensaje que transmite: las cojo al vuelo. (las modas…¿también las oportunidades?)

Conclusión: para ir a lo seguro apuesta por Los boxers briefs en colores neutrales como gris, azul marino o blanco son los mejores”.

Boxer: Para hombres modernos. Suelen sentar casi siempre bien, son cómodos como los de tela pero suficientemente atractivos como los slips ajustados. Brindan el equilibro perfecto. Mensaje que transmiten: soy un hombre del presente que no pierde sus lazos con el pasado.  Diversión y tradición en una sola prenda.

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Fuente: elpais/ lenceria about/ menshealtlatam
Imagen:  Dreamstime