DE PRINCIPIANTES.

Aunque es una verdad conocida por la mayoría de las mujeres, no deja de ser desconcertante que todavía se cometan ciertos errores a la hora de elegir las prendas íntimas. La lencería es como una segunda piel (o debería serlo) por lo que vestir el conjunto adecuado es casi una obligación. Y no se trata solo de lucir más atractivas sino de adaptarse a las condiciones y necesidades físicas de cada tipo de silueta.

Evidentemente, la pieza que sufre más desaciertos es el sujetador. En muchas ocasiones se oye decir que un pecho pequeño exige un modelo rígido, preformado y acolchado de sostén, como si la falta de volumen fuera un defecto y hubiera que subsanarlo. Nada más lejos de la realidad. Obvia decir que una talla reducida no tiene nada de malo y que requiere una prenda adecuada. Pero la adecuación tiene va más allá de las dimensiones ya que tiene mucho que ver con la forma y la proporción en relación al resto del cuerpo.

Así, en una silueta delgada y petite un pecho de copa A o B puede resultar perfectamente armonioso y, por el contrario,  algo discordante en una complexión fuerte y  con kgs de más. Si se trata de reequilibrar una figura menuda con unas caderas generosas tampoco es necesario recurrir al relleno sino que se puede crear el volumen de muchas otras maneras.Si es el caso de un busto pequeño pero equilibrado respecto al  conjunto del cuerpo, se pueden utilizar todo tipo de sujetadores: desde los balconette, triangulares, de copas rígidas o con algo de relleno….etc.

Cuando se trata de un pecho vacío (ya sea por el amamantamiento o por otras circunstancias) la situación cambia drásticamente. El sostén no solo debe sujetar sino también completar por lo que los modelos que incorporen relleno serán prácticamente la única opción. Si, por otro lado, la  parte alta del seno es totalmente plana, habrá que recurrir a aquellos diseños que recrean esa forma de la que se carece.  Y los pechos abundantes no podrán escapar de los sujetadores más rígidos ni de aquellos que tengan en cuenta la forma específica de su busto. De hecho, las medidas over solo hallarán alivio en sujetadores de calidad  altos, reforzados para evitar escapes laterales y capaces de contener, sin molestias, la amplitud de la caja torácica y de la copa. Es decir, tendrán que prescindir de la lencería low cost.

Ahora bien, aunque cada tamaño y forma precise de un modelo en concreto, en todos los casos se aplica una regla básica: un sujetador no debe, jamás, marcar, apretar ni aplastar. Solo tiene que sostener y contener. Debe adaptarse al seno y realizar las correcciones oportunas para que pueda lucir en su máximo esplendor. En pocas palabras, está al servicio del pecho, no al revés. Por este motivo, es indispensable conocer la propia anatomía antes de realizar ninguna compra de íntimo.

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NOCHEVIEJA, NOCHE ROJA.

Llega el final del año y con él todo un carro de tradiciones que tratan de asegurar un cambio repleto de felices augurios. Y, entre las costumbres más conocidas y extendidas, está la de llevar ropa íntima en color rojo (tanto en hombres como en mujeres) pero…¿por qué no en otra tonalidad?

Se le conoce como el color de las pasiones y está asociado al fuego y la sangre. Significa atracción, fuerza, vida, valentía y vigor. Representa la energía, el calor y el placer. Pero también se le considera un imán para la suerte y la prosperidad. De ahí que en Nochevieja sea uno de los tonos predominantes en las prendas íntimas de féminas y varones.

Si bien no se sabe con exactitud el origen de esta práctica, parece que tuvo lugar en la Edad Media, época de prohibiciones en la que se consideraba que el rojo pertenecía al demonio y a las brujas. Entonces era un color tabú hasta tal punto que incluso se condenaba la plantación de alimentos rojizos como los pimientos o los tomates. Huelga decir que, en aquellos tiempos,  era más que impensable la posibilidad de lucir ninguna prenda inspirada en esta tonalidad.

Sin embargo, fue también en este período cuando nació la creencia de que en invierno, cuando se vestían los paisajes de un blanco casi inerte, era necesario apostar por la vida con el uso de algún que otro complemento de color rojo (símbolo por excelencia de fuerza y brío). Y dado que era imposible llevar nada de ese tono a la vista sin esperar un severo castigo, las gentes decidieron apostar por la utilización de prendas íntimas coloradas.

Hoy en día, la tradición manda que la ropa interior de la última noche del año debe ser de color rojo pero, antes de su uso, es necesario realizar un baño para eliminar las vibraciones negativas y recibir al año nuevo libre de toda energía adversa. La prenda en cuestión debe ser nueva (y si es regalada, su efecto positivo se verá multiplicado) y debe ponerse primero del revés para ajustarla del derecho justo después de la medianoche. De  esta manera, dicen que la felicidad está asegurada.

Pero más allá de las fábulas y supersticiones, parece obvio que  la Nochevieja es una oportunidad ideal para renovar el cajón más íntimo a la vez que se explora un lado sexy tantas veces adormecido e ignorado. Y es que el rojo siempre aporta sensualidad y mucho erotismo.

¿Y si además trae suerte?

 

Imagen: Dreamstime.


 

 

 

 

MUCHO PECHO.

Lo que las mujeres de mucho pecho deberían buscar en un sujetador.

Un pecho voluminoso requiere unos cuidados específicos de sujeción, comodidad y realce que no siempre las féminas tienen en cuenta a la hora de comprar un sujetador.  Y eso que se trata de una de las piezas íntimas más relevantes y complicadas en el armario de cualquier mujer. Es más, se puede decir que, junto a la fabricación de zapatos,  la confección de un sujetador es el proceso que mayor inversión en diseño, preproducción, recursos técnicos y procesos de calidad exige.  De ahí que el precio sea siempre algo elevado (si la prenda es de calidad).

Pero ¿por qué confiar en marcas de referencia? Precisamente porque son las que realmente se emplean a fondo para diseñar productos que respondan a las exigencias de una pieza de tal importancia del vestuario íntimo femenino. Además, en el caso de senos de tamaño considerable, es crucial recurrir a estas firmas ya que conocen muy bien los pormenores de este mundo y saben ofrecer soluciones prácticas y fiables. ¿Cómo cuáles?

Un sujetador de calidad para volúmenes amplios debería incluir costuras. Si bien en los 80 se promocionaron con intensidad los modelos seamless, en realidad, no son nada recomendables para mujeres con mucho pecho. Y es que las costuras son  los verdaderos pilares de la construcción de cualquier brassiere.  Son la base que da forma y sujeción. Sin ella no es posible mantener nada en su sitio. No hay que olvidar, además, que se han producido grandes avances a este respecto y que las costuras del pasado no tienen que ver con las de ahora. Hoy en día se ha alcanzado un nivel casi perfecto en el que se logra delinear la forma natural y se ofrecen muy distintos modelos  para poder abarcar una amplia variedad de opciones para todos los gustos.

Los tirantes deberían estar fusionados con la banda para ayudar a distribuir el peso por toda la prenda. Un sujetador confeccionado de este modo no dará la sensación de ser estrecho y ofrecerá la suficiente rigidez para sujetar así como la suficiente elasticidad para adaptarse a las propias formas.

En cuanto a la talla, lo cierto es que la mayor parte de las mujeres tienen una idea errónea de cuál es la que deberían utilizar. En general se ignora que la medida de la copa va ligada a la de la banda o que el tallaje puede variar según la marca de la que se trate. Por este motivo es muy recomendable tomarse las propias medidas o recurrir a un profesional para que las tome. De esta manera, resultará más sencillo saber de antemano si la prenda elegida puede ser adecuada o no.

Como se aprecia, los miramientos que hay que tener a la hora de comprar un sujetador son tantos. Y más cuando se trata de asegurar una sujeción que puede ayudar a evitar daños físicos (dolores de espalda, por ejemplo). Es decir, que no se trata de una mera cuestión estética o de confort, sino de salud. Otra cosa es que, además, se puedan encontrar modelos con diseños atractivos que aporten sensualidad y glamour. Y, por supuesto, es posible. Solo hay que dedicar tiempo y mucho mimo para dar con la prenda perfecta.

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Imagen: Pixabay

 

LOS HOMBRES OPINAN.

La idea de que los hombres se conforman con cualquier cosa en lo que a la ropa interior de las féminas se refiere, es completamente errónea. En realidad, aunque se cree que carecen de cierto gusto estético (a veces) o que están solo pensando en descubrir la silueta que esconden las piezas íntimas lo cierto es que se fijan (y mucho) en lo que sus compañeras llevan por debajo de la ropa. Esta es la conclusión que se desprende de una encuesta realizada por Vanidadestaconeras a un centenar de hombres.

En muchas ocasiones las mujeres pierden el interés por elegir una lencería algo más sofisticada de la habitual para una noche romántica con sus parejas porque consideran que ellos no la van a apreciar. Atribuyen a la falta de novedad y al paso del tiempo el hecho de que su capacidad de sorpresa se haya visto mermada y, en consecuencia, que no sepan valorar, como merece, un atrevido sujetador de encaje o un tanga con decoraciones varias. Pero nada más lejos de la verdad.

Al parecer, a pesar de que no lo verbalicen, les apasiona el color rojo por detrás del negro, apuesta segura donde las haya y símbolo de elegancia y seducción. No soportan, sin embargo, el color crudo o beige ya que lo asocian al mundo de la tercera edad y de la ausencia absoluta de erotismo. También tienen sus preferencias cromáticas según la silueta,  tono de piel y de cabello. Así prefieren los tonos carmesíes, rosados, celestes o blancos para las rubias; los rojos, blancos y negros para las morenas y los verdes, burdeos y blancos para las pelirrojas…Claro, lo tienen bastante claro…

En lo que se refiere al modelo de sujetador, el cierre en la espalda es el ganador (seguramente por la facilidad para desabrocharlo). Tampoco desprecian el cierre delantero ya que les permite acceder al plano frontal sin necesidad de demasiados preámbulos. Los prefieren lisos o de encaje aunque miran con buenos ojos el lado seductor de las transparencias.

La parte inferior también es motivo de preferencias masculinas. La proporcionalidad respecto al cuerpo parece ser un elemento al que prestan bastante atención pero les pasa inadvertido el hecho de que el material sea uno u otro. Algodón o microfibra, da igual, lo importante es que la el tanta o braga elegidos mantengan un cierto equilibrio respecto a los glúteos.

Pero lo más sorprendente y agradable de todo es que los hombres, según esta encuesta,  consideran que la ropa interior ideal para sus chicas es la que las haga sentir cómodas, sexys, sensuales y femeninas. Más allá del estilo, tejido, forma, color o hechura, lo importante es que ellas se encuentren seguras en el modelo elegido y  que no pierdan la cordura pensando en qué puede gustarles más o menos. Al fin y al cabo, lo que realmente cuenta para ellos es que sus parejas no dejen, en ningún caso, de ser auténticas

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Fuentes: vanidadestaconeras
Imagen: Pixabay.

LO PASAMOS MAL.

Si hay algo que suele enamorar a las mujeres, en general, es ir de shopping. Es decir, visitar distintas boutiques, echar un vistazo a las nuevas colecciones, probarse prendas nuevas y renovar el armario. Aunque sea un poquito. Pero cuando se trata de modernizar el cajón íntimo la cosa cambia. Y lo que debería ser un placer se convierte en una auténtica pesadilla. ¿Por qué?

Este malestar parece ser bastante común y tiene su explicación. La ilustradora rumana C. Cassandra afronta el tema con ingenio y derrocha sentido del humor en un cómic concebido, específicamente, para reflejar el trauma por el que deben pasar muchas féminas…En sus páginas pone de manifiesto situaciones reales que surgen en torno a la compra de lencería y, en concreto, de sujetadores.

Una de los primeros reveses tiene que ver con el precio. Y es que muchas veces asusta descubrir que unos gramos de tejido, confeccionado con glamour, eso sí, cuesta tanto en proporción. Sin embargo, hay que tener presente que el trabajo que exigen ciertas prendas así como los accesorios y tipo de material empleados, suponen un necesario incremento del coste total.

Otra de las dificultades de comprar lencería es que los probadores de las tiendas  suelen contar con espejos que reflejan muy bien cada pequeño ángulo del cuerpo pero que, en muchos casos, acentúan ciertas imperfecciones que, en casa, pasan más desapercibidas. Este reencuentro con el propio físico suele causar cierta incomodidad, aunque no debería ser así. Cada figura es perfecta como es, sin medidas estándar ni patrones mitificados que seguir…

Tampoco es fácil encontrar la talla adecuada. Cada mujer tiene unas dimensiones particulares de anchura y de volumen que no siempre cuadran con el tallaje propuesto por las firmas de lencería. Y eso implica que hay que probar y probar diferentes modelos hasta dar con el que coincide con los propios gustos pero también con las necesidades de confort y sujeción.

Resulta además algo complicado localizar prendas 100% de algodón en un mercado saturado de nuevos tejidos como la lycra, el poliéster, el nylon…etc. Aquellas que sean fans incondicionales del primero, deberán prestar atención a la composición de las prendas antes de pasar por caja.

El momento desconcertante final llega, precisamente, en el punto de pago. La cesta se ha ido llenando paulatina pero constantemente de tangas, camisetas, sujetadores preciosos de distintos colores…hasta que, en un instante de repentina consciencia y justo antes de entregar la visa a la dependienta, reparamos en el hecho de que, tal vez, no necesitemos todo ese cargamento de lencería. Y, con un nudo en la garganta, pedimos amablemente a la vendedora que retire la mayor parte de las prendas y deje solo una, que era la que realmente nos hacía falta.

Un cúmulo de situaciones algo incómodas que hacen que la renovación del armario íntimo no venga cargada de serpentinas y fuegos artificiales. Es más, a veces, puede llegar a ser una experiencia algo tormentosa. No obstante, si dejamos de lado las pequeñas complicaciones, descubriremos que adquirir nuevas prendas para vestir nuestro interior y colmarlo de delicadeza y glamour tiene su encanto. Al fin y al cabo, se trata de una parte de nosotras que, aunque permanece oculta a la vista,  cobra vida al engalanarse con prendas llenas de sensualidad y colma de energía positiva a quien las lleva.

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Imagen: Pixabay

EL DESPERTAR MASCULINO.

Hasta ahora la mayoría de los hombres ha pasado de largo de la idea de utilizar ropa interior sexy…Es más, ellos siempre han privilegiado la comodidad y la practicidad antes que la moda o el diseño de los calzoncillos. No obstante, en los 80 ya comenzaron a producirse ciertas referencias eróticas en el ámbito de la ropa interior masculina con anuncios como el de Levi’s y aquél Nick Kamen que se desprendía de sus vaqueros para lavarlos y quedaba medio desnudo con su bóxer blanco y su cuerpo escultural. Un paso adelante al que se sumaron otras campañas como la de Brad Pitt en los 90. Pero realmente hasta hace bien poco no se han contemplado piezas elaboradas y confeccionadas con detalle…

Quizá el esfuerzo de destacadas firmas del sector y la influencia de famosos y modelos haya contribuido a despertar, con el paso del tiempo, ese gusto por el estilo y la seducción entre los hombres. Acciones que, poco a poco, han ido calando y haciendo mella en una mentalidad inicial y tradicionalmente cerrada a la idea de explotar el carácter seductor de su ropa interior. Así el actor Mark Wahlberg  impuso en su día la moda de mostrar la cinturilla de goma por debajo de los vaqueros. Y revistas, como GQ y su portada de un joven y atractivo Harrison Ford en calzones, abrieron las puertas a la exaltación pública  del encanto de las prendas íntimas masculinas.

En el actual siglo XXI las cosas son algo distintas. O mejor, son más extendidas y evidentes. Un consumidor que exige cada vez modelos más cómodos, de materiales de calidad, diseño moderno y líneas sensuales  porque presta más atención a lo que lleva bajo la ropa. Marcas que, por su parte, amplían la oferta e incluso la red comercial con  tiendas específicamente destinadas a este público. Una industria de la publicidad copada de anuncios con protagonistas de escándalo en ropa interior y celebridades que provocan y crean tendencias mostrando sus prendas íntimas bajo los vaqueros.

En realidad, nunca antes los hombres se habían cuidado tanto. Hace tan solo 100 años el panorama estaba repleto de franelas, piezas largas, escasa creatividad y muy pero que muy poca capacidad de seducción. Hoy en día, sin embargo, si se le pidiera a cualquiera que se bajase los pantalones y mostrase su ropa interior, no se vería nada que tuviera que ver con aquellos apagados tiempos. Más bien habría estampados frescos y juveniles, elegantes o sobrios, boxers o slips… modelos de todos los estilos pero siempre  cuidados, actuales y con encanto.  E incluso de lo más provocadores…Porque ya los hay que se atreven con encajes, transparencias y ligueros

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Imagen: Pixabay

 

REGLAS DE SEDUCCIÓN.

Forman parte intrínseca de la indumentaria íntima de toda mujer. Las medias y las autoregentes son indispensables para lucir un interior cómodo y sexy cuaquier día de la semana. Y, sobre todo, en el período otoñal e invernal.  Pero el mercado es talmente amplio que genera confusión y provoca, muchas veces, decisiones inoportunas. Veamos cómo evitar los errores más comunes a la hora de vestir estos femeninos complementos…

Las medias son un tipo de prenda muy versátil y útil para las estaciones más frías del año. Se pueden llevar tanto con faldas como con pantalones y no solo protegen de las bajas temperaturas sino que también aportan un toque de originalidad y sensualidad a cualquier conjunto. De hecho, a parte de las básicas, se pueden encontrar modelos para todos los gustos. De los más sofisticados a los atrevidos de fantasías y colores vivos.

Para las ocasiones formales es mejor optar siempre  por las medias tupidas (a partir de 30d). En cuanto a las mujeres más frioleras que no quieren renunciar al estilo, siempre está la opción de las medias con tramas decoradas o de tonos particulares que siempre aportan luz y personalidad. Para las féminas con piernas largas y especialmente anchas, es importante evitar las medias con flores o muy vistosas ya que crean un efecto óptico de volumen y alargamiento en horizontal.

Otro aspecto que hay que tener en consideración es la altura de la cintura. De hecho, el talle bajo no es nada recomendable para aquellas que tienen cierta corpulencia ya que marcan notablemente los costados y suelen caerse con facilidad. Lo más recomendable, en estos casos, es elegir un par de medias de cintura alta para acoger con firmeza todo el contorno y garantizar una línea uniforme.

En lo que se refiere a las autoregentes, se puede decir que son las que generan mayor fascinación. Un icono de seducción y sensualidad que exige ciertos modos de uso  para no perder, precisamente, ese atractivo. Son perfectas para evitar cualquier marca en la cintura cuanto se llevan prendas adherentes como faldas de tubo, vestidos ajustados…etc. Pero pueden provocar ciertas incomodidades ya que tienden a caerse con mucha facilidad, no siempre se amoldan bien a la pierna (especialmente en mujeres con curvas) o aprietan excesivamente los muslos creando un efecto antiestético.

Pero existen trucos para evitar todas estas pequeñas molestias. Por ejemplo, se puede optar por autoregentes de banda elástica no muy estrecha, ni grande ni demasiado evidente para que las medias luzcan sutiles y cómodas.O incluso, se puede recurrir a los modelos que no incorporan bandas siliconadas sino de tejido que se sostienen con ganchos de plástico o metal para disfrutar de otra forma confortable y muy sexy de llevar pantys.

Tener en cuenta la propia figura así como la comodidad de unos y otros modelos será de utilidad a la hora de elegir las medias más adecuadas para vuestro outfit. Y, por supuesto, confiar en marcas de referencia será la garantía de calidad que os hará sentir seguras vistiendo un complemento cargado de seducción.

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Fuentes: donsaro.it 

 

MALOS OLORES

Cuanto guardamos  la  ropa interior durante mucho tiempo en el armario corremos el riesgo de que nuestras prendas acaben emitiendo desagradables olores precisamente por la falta de oxigenación que sufren. Para evitar que suceda basta con tener en cuenta unas sencillas pautas que permitirán que respiren adecuadamente..

En primer lugar lo más aconsejable es dejar las prendas al aire libre una vez finalizado el planchado para que pierdan la mayor parte de la humedad acumulada y  mantengan el aspecto liso y uniforme. Nada más incómodo que enfundarse un artículo limpio que sin embargo luce arrugado y arrebujado.

Por otro lado, no hay que olvidar que los armarios, que pasan la mayor parte del día  cerrados, acumulan humedad lo cual crea un ambiente ideal para la proliferación de bacterias y hongos que pueden dañar nuestra indumentaria más íntima. Con un poco de atención y procurando los cuidados adecuados se puede evitar que el moho y el polvo la estropee de forma irremediable.

Para ello necesitamos unas sábanas viejas, un poco de carbón de barbacoa, un paño humedecido con vinagre  y un cepillo específico de ropa. El primer paso consiste en cepillar enérgicamente las prendas para liberarlas de cualquier partícula de polvo que pueda quedar en ellas. En segundo lugar, se procede a envolver las prendas con  las sábanas o camisas viejas para protegerlas del exterior lo máximo posible.

En este punto es importante recordar que el moho se desarrolla en ambientes oscuros y húmedos por lo que no conviene, en ningún caso, guardar prendas mojadas en el armario. Lo que se puede hacer, sin embargo, es colocar delante una lámpara encendida durante alguna hora o bien introducir algo de carbón de barbacoa para absorber cualquier pequeño exceso de humedad. También es crucial  tratar las manchas antes de acomodar los artículos en el ropero ya que estas facilitan la formación de superficies mohosas que atraen, además, insectos y parásitos que pueden causar importantes deterioros.

En cuanto al tipo de tejidos, algunos como la lana, seda y algodón exigen una mayor meticulosidad. De hecho nunca hay que guardarlos en contenedores herméticos porque impiden la respiración de los tejidos y , por tanto, favorecen la aparición de malos olores. Si, por la razón que sea, encontramos que los  molestos aromas ya han hecho acto de presencia,  lo mejor será  pasar un paño humedecido en vinagre por la superficie del armario y  abrirlo durante alguna hora para dejar que se ventile.

En definitiva, el vestuario más íntimo requiere de unas atenciones particulares para que los agentes externos o los ambientes enrarecidos no las estropeen y puedan disfrutar de una vida mucho más larga. No es nada difícil pero sí una práctica que debería convertirse en un hábito para lucir mejor nuestras prendas de interior.

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LIGUEROS PARA ELLOS.

Pensar en la posibilidad de que un hombre lleve liguero ya no es ciencia ficción sino una realidad que está marcando tendencia. Este nuevo accesorio, de aspecto similar a su homólogo femenino, llega cargado de promesas. De hecho, asegura poder mantener la camisa bajo el pantalón durante todo el día independientemente de los movimientos que realice el usuario. Un auténtico logro principalmente para aquellos que han acabado aburridos de poner en su sitio los bajos de la camisa una y otra vez.

Hasta ahora parecía que los cambios y perfeccionamientos estaban únicamente pensados para facilitar, mejorar o animar la vida íntima de las mujeres pero está claro que está llegando también el turno de los hombres con este innovador complemento. Recibe el nombre de S-holder y tiene un aspecto muy similar al de un par de suspensorios que cuentan con dos bandas elásticas ajustables a cuyos clips se enganchan los bajos de la camisa. Se adaptan a cualquier pierna y la flexibilidad de sus componentes permite una gran comodidad y  libertad de movimientos. La oferta también incluye diseños a medida que pueden fabricarse a gusto del consumidor.

Su creador, Nick Vene, de 21 años procedente de Eslovenia, afirma haberse inspirado  en su propia experiencia hasta dar con el diseño definitivo y la gama de tallas,  definidas en función de las distintas anchuras de muslo.Se considera un joven que simplemente acabó harto de ajustarse la camisa bajo el pantalón y que se topó con un mercado sin oferta alguna que pudiera resolver su problema. Fue precisamente esta falta la que le llevó a buscar por sí mismo una alternativa confeccionada con materiales de calidad y de diseño atractivo. Tardó apenas seis meses en idear un primer prototipo y otros cinco en llegar al producto final con tiras más elásticas, pinzas mejoradas y nuevos colores.

Lo cierto es que no es la primera vez que un pequeño invento causa una gran revolución en el mercado de la ropa interior. De hecho, en el 2013, la colección HommeMystere lanzó sujetadores con relleno y tangas con volantes para hombres con nombres tan excéntricos como Fiebre de la Jungla, Moulin Rouge o Olvídame o no asegurando ser prendas de lo más cómodas y «geniales para el día a día». Y, a pesar de que anteriormente ha habido muchos intentos fallidos de revolucionar el mercado íntimo masculino,  esta firma sigue creciendo y pisando fuerte.

Por ese motivo, el creador del S-holder se muestra optimista y cree firmemente que su apuesta también podrá cosechar grandes éxitos ya que, hasta ahora, «ha logrado satisfacer a muchas profesiones, desde abogados a comerciales  pasando por empresarios, contables, camareros o profesores» así como a otros muchos hombres que han podido olvidarse de tener que ajustarse continuamente la camisa por debajo del pantalón y han conseguido mantener un aspecto impecable sin complicaciones.

En definitiva, este liguero llega para hacer la vida más fácil para todos aquellos que que deban lucir  un look formal  y arreglado en su día a día y que, por supuesto, se animen a utilizar un accesorio íntimo que siempre ha estado ligado al mundo de la lencería femenina.

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Fuente: dailymail/ puntofape/
Imagen: Solent News & Photo Agency

TERRORÍFICAMENTE SENSUAL

Halloween es una de esas ocasiones que se prestan a la transformación, innovación y provocación. Una oportunidad para sacar máximo partido a la ropa interior y lucir un conjunto inspirado en la Noche de Brujas terroríficamente sensual.

Para ello puede optarse por enfundar algunos de esos diseños con detalles y  cortes insinuantes para los que, la mayor parte de las veces, no se encuentra ocasión bien por falta de seguridad , por falta de interés, de tiempo…Corsés, tutús, ligueros, bodys, brassieres transparentes, prendas estampadas y  brasileñas con encajes son algunas de las propuestas más provocativas que ofrece el mercado. Alternativas, todas ellas, cargadas de seducción y que dan forma a fantasías tal vez inexploradas. Pero  la creatividad, el ingenio y la imaginación deben ser siempre fieles  al propio estilo y personalidad.

Por eso hay quienes prefieren unirse a la fiesta de una manera más moderada. Y lo cierto es que se puede. Lograr un look de Halloween sin grandes esfuerzos es posible. Para ello, eso sí, hay que elegir el color apropiado y ligado al mundo de los hechizos, la brujería y la muerte. De ahí que haya que abandonar los tonos pasteles para apostar por rojos, negros, naranjas y violetas que darán una nota de color muy característica al look interior.

Los modelos lisos también deben ser relegados a un segundo plano para dar espacio a los encajes, tules, sedas o piezas con incrustaciones. Aunque no sean especialmente picantes y provocadoras  pueden resultar muy sexys si incluyen algún detalle diferente al habitual.

El último paso consiste en personalizar el conjunto con algunos complementos que reflejen  el espíritu de Halloween. Pulseras estilo esposas, diademas con cuernos, sombreros de bruja o clips de diablo que pueden colocarse en el sujetador o el tanga son algunas de las opciones que permiten dar el toque final a un conjunto de lencería de lo más terrorífico. Si a ello se suma un maquillaje, aunque sea discreto, pero con labios sanguinolentos de color carmín, el impacto está asegurado.

En definitiva, con imaginación y algunos detalles  la  ropa interior tradicional puede transformarse en algo sumamente atractivo para una noche mágica y aterradora…

¿Te vas a atrever este Halloween?

 

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