MUCHO PECHO.

Lo que las mujeres de mucho pecho deberían buscar en un sujetador.

Un pecho voluminoso requiere unos cuidados específicos de sujeción, comodidad y realce que no siempre las féminas tienen en cuenta a la hora de comprar un sujetador.  Y eso que se trata de una de las piezas íntimas más relevantes y complicadas en el armario de cualquier mujer. Es más, se puede decir que, junto a la fabricación de zapatos,  la confección de un sujetador es el proceso que mayor inversión en diseño, preproducción, recursos técnicos y procesos de calidad exige.  De ahí que el precio sea siempre algo elevado (si la prenda es de calidad).

Pero ¿por qué confiar en marcas de referencia? Precisamente porque son las que realmente se emplean a fondo para diseñar productos que respondan a las exigencias de una pieza de tal importancia del vestuario íntimo femenino. Además, en el caso de senos de tamaño considerable, es crucial recurrir a estas firmas ya que conocen muy bien los pormenores de este mundo y saben ofrecer soluciones prácticas y fiables. ¿Cómo cuáles?

Un sujetador de calidad para volúmenes amplios debería incluir costuras. Si bien en los 80 se promocionaron con intensidad los modelos seamless, en realidad, no son nada recomendables para mujeres con mucho pecho. Y es que las costuras son  los verdaderos pilares de la construcción de cualquier brassiere.  Son la base que da forma y sujeción. Sin ella no es posible mantener nada en su sitio. No hay que olvidar, además, que se han producido grandes avances a este respecto y que las costuras del pasado no tienen que ver con las de ahora. Hoy en día se ha alcanzado un nivel casi perfecto en el que se logra delinear la forma natural y se ofrecen muy distintos modelos  para poder abarcar una amplia variedad de opciones para todos los gustos.

Los tirantes deberían estar fusionados con la banda para ayudar a distribuir el peso por toda la prenda. Un sujetador confeccionado de este modo no dará la sensación de ser estrecho y ofrecerá la suficiente rigidez para sujetar así como la suficiente elasticidad para adaptarse a las propias formas.

En cuanto a la talla, lo cierto es que la mayor parte de las mujeres tienen una idea errónea de cuál es la que deberían utilizar. En general se ignora que la medida de la copa va ligada a la de la banda o que el tallaje puede variar según la marca de la que se trate. Por este motivo es muy recomendable tomarse las propias medidas o recurrir a un profesional para que las tome. De esta manera, resultará más sencillo saber de antemano si la prenda elegida puede ser adecuada o no.

Como se aprecia, los miramientos que hay que tener a la hora de comprar un sujetador son tantos. Y más cuando se trata de asegurar una sujeción que puede ayudar a evitar daños físicos (dolores de espalda, por ejemplo). Es decir, que no se trata de una mera cuestión estética o de confort, sino de salud. Otra cosa es que, además, se puedan encontrar modelos con diseños atractivos que aporten sensualidad y glamour. Y, por supuesto, es posible. Solo hay que dedicar tiempo y mucho mimo para dar con la prenda perfecta.

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Imagen: Pixabay

 

LO PASAMOS MAL.

Si hay algo que suele enamorar a las mujeres, en general, es ir de shopping. Es decir, visitar distintas boutiques, echar un vistazo a las nuevas colecciones, probarse prendas nuevas y renovar el armario. Aunque sea un poquito. Pero cuando se trata de modernizar el cajón íntimo la cosa cambia. Y lo que debería ser un placer se convierte en una auténtica pesadilla. ¿Por qué?

Este malestar parece ser bastante común y tiene su explicación. La ilustradora rumana C. Cassandra afronta el tema con ingenio y derrocha sentido del humor en un cómic concebido, específicamente, para reflejar el trauma por el que deben pasar muchas féminas…En sus páginas pone de manifiesto situaciones reales que surgen en torno a la compra de lencería y, en concreto, de sujetadores.

Una de los primeros reveses tiene que ver con el precio. Y es que muchas veces asusta descubrir que unos gramos de tejido, confeccionado con glamour, eso sí, cuesta tanto en proporción. Sin embargo, hay que tener presente que el trabajo que exigen ciertas prendas así como los accesorios y tipo de material empleados, suponen un necesario incremento del coste total.

Otra de las dificultades de comprar lencería es que los probadores de las tiendas  suelen contar con espejos que reflejan muy bien cada pequeño ángulo del cuerpo pero que, en muchos casos, acentúan ciertas imperfecciones que, en casa, pasan más desapercibidas. Este reencuentro con el propio físico suele causar cierta incomodidad, aunque no debería ser así. Cada figura es perfecta como es, sin medidas estándar ni patrones mitificados que seguir…

Tampoco es fácil encontrar la talla adecuada. Cada mujer tiene unas dimensiones particulares de anchura y de volumen que no siempre cuadran con el tallaje propuesto por las firmas de lencería. Y eso implica que hay que probar y probar diferentes modelos hasta dar con el que coincide con los propios gustos pero también con las necesidades de confort y sujeción.

Resulta además algo complicado localizar prendas 100% de algodón en un mercado saturado de nuevos tejidos como la lycra, el poliéster, el nylon…etc. Aquellas que sean fans incondicionales del primero, deberán prestar atención a la composición de las prendas antes de pasar por caja.

El momento desconcertante final llega, precisamente, en el punto de pago. La cesta se ha ido llenando paulatina pero constantemente de tangas, camisetas, sujetadores preciosos de distintos colores…hasta que, en un instante de repentina consciencia y justo antes de entregar la visa a la dependienta, reparamos en el hecho de que, tal vez, no necesitemos todo ese cargamento de lencería. Y, con un nudo en la garganta, pedimos amablemente a la vendedora que retire la mayor parte de las prendas y deje solo una, que era la que realmente nos hacía falta.

Un cúmulo de situaciones algo incómodas que hacen que la renovación del armario íntimo no venga cargada de serpentinas y fuegos artificiales. Es más, a veces, puede llegar a ser una experiencia algo tormentosa. No obstante, si dejamos de lado las pequeñas complicaciones, descubriremos que adquirir nuevas prendas para vestir nuestro interior y colmarlo de delicadeza y glamour tiene su encanto. Al fin y al cabo, se trata de una parte de nosotras que, aunque permanece oculta a la vista,  cobra vida al engalanarse con prendas llenas de sensualidad y colma de energía positiva a quien las lleva.

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REGLAS DE SEDUCCIÓN.

Forman parte intrínseca de la indumentaria íntima de toda mujer. Las medias y las autoregentes son indispensables para lucir un interior cómodo y sexy cuaquier día de la semana. Y, sobre todo, en el período otoñal e invernal.  Pero el mercado es talmente amplio que genera confusión y provoca, muchas veces, decisiones inoportunas. Veamos cómo evitar los errores más comunes a la hora de vestir estos femeninos complementos…

Las medias son un tipo de prenda muy versátil y útil para las estaciones más frías del año. Se pueden llevar tanto con faldas como con pantalones y no solo protegen de las bajas temperaturas sino que también aportan un toque de originalidad y sensualidad a cualquier conjunto. De hecho, a parte de las básicas, se pueden encontrar modelos para todos los gustos. De los más sofisticados a los atrevidos de fantasías y colores vivos.

Para las ocasiones formales es mejor optar siempre  por las medias tupidas (a partir de 30d). En cuanto a las mujeres más frioleras que no quieren renunciar al estilo, siempre está la opción de las medias con tramas decoradas o de tonos particulares que siempre aportan luz y personalidad. Para las féminas con piernas largas y especialmente anchas, es importante evitar las medias con flores o muy vistosas ya que crean un efecto óptico de volumen y alargamiento en horizontal.

Otro aspecto que hay que tener en consideración es la altura de la cintura. De hecho, el talle bajo no es nada recomendable para aquellas que tienen cierta corpulencia ya que marcan notablemente los costados y suelen caerse con facilidad. Lo más recomendable, en estos casos, es elegir un par de medias de cintura alta para acoger con firmeza todo el contorno y garantizar una línea uniforme.

En lo que se refiere a las autoregentes, se puede decir que son las que generan mayor fascinación. Un icono de seducción y sensualidad que exige ciertos modos de uso  para no perder, precisamente, ese atractivo. Son perfectas para evitar cualquier marca en la cintura cuanto se llevan prendas adherentes como faldas de tubo, vestidos ajustados…etc. Pero pueden provocar ciertas incomodidades ya que tienden a caerse con mucha facilidad, no siempre se amoldan bien a la pierna (especialmente en mujeres con curvas) o aprietan excesivamente los muslos creando un efecto antiestético.

Pero existen trucos para evitar todas estas pequeñas molestias. Por ejemplo, se puede optar por autoregentes de banda elástica no muy estrecha, ni grande ni demasiado evidente para que las medias luzcan sutiles y cómodas.O incluso, se puede recurrir a los modelos que no incorporan bandas siliconadas sino de tejido que se sostienen con ganchos de plástico o metal para disfrutar de otra forma confortable y muy sexy de llevar pantys.

Tener en cuenta la propia figura así como la comodidad de unos y otros modelos será de utilidad a la hora de elegir las medias más adecuadas para vuestro outfit. Y, por supuesto, confiar en marcas de referencia será la garantía de calidad que os hará sentir seguras vistiendo un complemento cargado de seducción.

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Fuentes: donsaro.it 

 

TERRORÍFICAMENTE SENSUAL

Halloween es una de esas ocasiones que se prestan a la transformación, innovación y provocación. Una oportunidad para sacar máximo partido a la ropa interior y lucir un conjunto inspirado en la Noche de Brujas terroríficamente sensual.

Para ello puede optarse por enfundar algunos de esos diseños con detalles y  cortes insinuantes para los que, la mayor parte de las veces, no se encuentra ocasión bien por falta de seguridad , por falta de interés, de tiempo…Corsés, tutús, ligueros, bodys, brassieres transparentes, prendas estampadas y  brasileñas con encajes son algunas de las propuestas más provocativas que ofrece el mercado. Alternativas, todas ellas, cargadas de seducción y que dan forma a fantasías tal vez inexploradas. Pero  la creatividad, el ingenio y la imaginación deben ser siempre fieles  al propio estilo y personalidad.

Por eso hay quienes prefieren unirse a la fiesta de una manera más moderada. Y lo cierto es que se puede. Lograr un look de Halloween sin grandes esfuerzos es posible. Para ello, eso sí, hay que elegir el color apropiado y ligado al mundo de los hechizos, la brujería y la muerte. De ahí que haya que abandonar los tonos pasteles para apostar por rojos, negros, naranjas y violetas que darán una nota de color muy característica al look interior.

Los modelos lisos también deben ser relegados a un segundo plano para dar espacio a los encajes, tules, sedas o piezas con incrustaciones. Aunque no sean especialmente picantes y provocadoras  pueden resultar muy sexys si incluyen algún detalle diferente al habitual.

El último paso consiste en personalizar el conjunto con algunos complementos que reflejen  el espíritu de Halloween. Pulseras estilo esposas, diademas con cuernos, sombreros de bruja o clips de diablo que pueden colocarse en el sujetador o el tanga son algunas de las opciones que permiten dar el toque final a un conjunto de lencería de lo más terrorífico. Si a ello se suma un maquillaje, aunque sea discreto, pero con labios sanguinolentos de color carmín, el impacto está asegurado.

En definitiva, con imaginación y algunos detalles  la  ropa interior tradicional puede transformarse en algo sumamente atractivo para una noche mágica y aterradora…

¿Te vas a atrever este Halloween?

 

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LENCERÍA COMO NUEVA.

El cuidado de la ropa interior muchas veces pasa a un segundo plano, a menos que se trate de ese conjunto de lencería tan especial que  se tiene apartado para determinadas ocasiones. Pero, en lo que respecta a las piezas del día a día, se puede decir que imperan las prisas, la practicidad y la ausencia de delicadeza.  Y eso implica el deterioro de los tejidos, la pérdida de la intensidad del color, deshilachados inoportunos…etc.

Evidentemente, confiar en firmas de calidad siempre supone cierta garantía de durabilidad aunque eso no significa que sean inmunes al paso del tiempo, a la agresividad de ciertos detergentes o al abuso de los lavados…Sin embargo, existen ciertas pautas que pueden ayudar a mantener las prendas como nuevas durante mucho tiempo.


En primer lugar es importante respetar las instrucciones de la etiqueta ya que están específicamente indicadas para cada prenda según su composición. Y es que no es lo mismo que se trate de una pieza confeccionada en algodón o en seda, por ejemplo. También habrá que tener en cuenta el modelo y el tipo de ornamentación que incluye: lazos, encajes, microtul…etc ya que estos detalles pueden resultar dañados en la lavadora. Como norma general,  lo ideal es utilizar un detergente suave o jabón neutro y lavar a mano. Si las piezas están sudadas o tienen alguna manchita en particular, conviene dejarlas en remojo durante 10 minutos antes de proceder al lavado.

Cuando no exista otro remedio que recurrir a la lavadora, lo más recomendable es utilizar bolsas de rejilla para proteger las prendas y evitar enganchones o roces que las puedan estropear. Y si se trata de sujetadores, no hay que olvidar cerrar los corchetes ya que pueden dañarse en el interior del tambor.  De nuevo, un jabón neutro o detergente suave, programa de ropa delicada, sin centrifugado y a una temperatura no superior a los 30ºC es lo más conveniente para que la ropa interior no sufra demasiado.

A la hora de tender las prendas, lo mejor es huir de las secadoras y planchas y apostar por secarlas en horizontal y, sobre todo, al aire libre ya que, de esta forma, se reduce el riesgo de aparición de hongos y bacterias. La luz directa del sol tampoco es aconsejable ya que puede apagar el color y hacer que pierda su intensidad. Y, por supuesto, se aconseja proceder después a un correcto guardado. Es decir, doblados realizados con mimo y nada de retorcimientos extraños o de bolas deformes hechas con prisas….

En definitiva, mantener la lencería como nueva no es tan difícil. Solo que es un proceso que requiere de un tiempo y dedicación para los que no siempre se halla hueco. Sin embargo, merece la pena hacerlo ya que estos pequeños gestos permitirán amortizar la inversión realizada en su día y también lucir en todo su esplendor esos conjuntos por más tiempo. Ahorro y belleza todo en uno.


¿Vas a cuidar ahora tu interior como merece?



Fuentes: enfemenino/tiempodesanjuan
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AJÚSTALO BIEN.

Es un gesto que las mujeres realizan varias veces al día. Un movimiento, casi mecánico, del que apenas se dan cuenta y que repiten constantemente. Sin embargo, la mayoría no van más allá. Pero abrochar el sujetador es solo un primer paso a la hora de colocarse el brassier porque después es necesario AJUSTARLO para evitar incomodidades y roces molestos.

La mayoría de las féminas no reparan en la importancia de realizar ese pequeño pero crucial ajuste pero es que gran parte de ellas ni siquiera saben cómo hacerlo. Intentaremos aclarar las ideas para que resulte sencillo incorporar esta pequeña costumbre a la rutina diaria y sea posible olvidarse del sujetador durante todo el día.

Los puntos claves de esta prenda son básicamente tres: el contorno, la copa y los tirantes.

El contorno debe ir a mediaespalda y en línea recta con los aros. Si la pieza es nueva, habrá que abrocharla en el primero de los tres ganchos para ir adaptándola conforme ceda por el uso. En ningún caso debe hacer daño o será necesario optar por una talla de mayor contorno. Puede que inicialmente esta posición resulte extraña pero es la correcta así que habrá que concederse un tiempo para ir acostumbrándose a ella.

La copa debe acomodar los senos dentro sin dificultad, cosa que puede resultar más fácil cuando el sujetador incorpora aros. En cualquier caso, para saber si la talla es la correcta (primordial) habrá que prestar atención a la posición del pecho que, una vez colocado debidamente dentro de la copa, debe caer justo por encima del aro.

Los tirantes no son los responsables de soportar el peso de los senos como habitualmente se piensa. De ello se ocupa el contorno. En realidad son los que ayudan a evitar que se produzcan dolores cervicales pero, para lograrlo, es absolutamente imprescindible que estén bien colocados. Deben subir ligeramente el pecho pero no clavarse en los hombros. Tampoco deben elevar el contorno (lo que indicaría que se necesita una talla más pequeño) ni resbalarse (lo que apuntaría que no están bien ajustados, el contorno es grande, se tienen hombros caídos o se ha colocado un extensor que modifica su posición). Por eso lo más recomendable sea colocarlos a media altura. Y para lograr otros efectos que no corresponden a los tirantes, como un pecho visualmente más elevado, hay que recurrir a modelos específicos como los push up.

Cuando una de estas tres partes no está bien situada, las otras pueden verse afectadas y dar la impresión de que la talla no es la correcta. Pero antes de correr a la tienda para realizar un cambio conviene asegurarse de que todas ellas están en la posición adecuada. Al fin y al cabo, se trata de una prenda algo complicada pero que con tan solo unos minutos de atención puede disfrutarse sin tiranteces ni molestias.  Un pequeñísimo esfuerzo que bien vale la pena.

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Imagen: Dreamstime