MUCHO PECHO.

Lo que las mujeres de mucho pecho deberían buscar en un sujetador.

Un pecho voluminoso requiere unos cuidados específicos de sujeción, comodidad y realce que no siempre las féminas tienen en cuenta a la hora de comprar un sujetador.  Y eso que se trata de una de las piezas íntimas más relevantes y complicadas en el armario de cualquier mujer. Es más, se puede decir que, junto a la fabricación de zapatos,  la confección de un sujetador es el proceso que mayor inversión en diseño, preproducción, recursos técnicos y procesos de calidad exige.  De ahí que el precio sea siempre algo elevado (si la prenda es de calidad).

Pero ¿por qué confiar en marcas de referencia? Precisamente porque son las que realmente se emplean a fondo para diseñar productos que respondan a las exigencias de una pieza de tal importancia del vestuario íntimo femenino. Además, en el caso de senos de tamaño considerable, es crucial recurrir a estas firmas ya que conocen muy bien los pormenores de este mundo y saben ofrecer soluciones prácticas y fiables. ¿Cómo cuáles?

Un sujetador de calidad para volúmenes amplios debería incluir costuras. Si bien en los 80 se promocionaron con intensidad los modelos seamless, en realidad, no son nada recomendables para mujeres con mucho pecho. Y es que las costuras son  los verdaderos pilares de la construcción de cualquier brassiere.  Son la base que da forma y sujeción. Sin ella no es posible mantener nada en su sitio. No hay que olvidar, además, que se han producido grandes avances a este respecto y que las costuras del pasado no tienen que ver con las de ahora. Hoy en día se ha alcanzado un nivel casi perfecto en el que se logra delinear la forma natural y se ofrecen muy distintos modelos  para poder abarcar una amplia variedad de opciones para todos los gustos.

Los tirantes deberían estar fusionados con la banda para ayudar a distribuir el peso por toda la prenda. Un sujetador confeccionado de este modo no dará la sensación de ser estrecho y ofrecerá la suficiente rigidez para sujetar así como la suficiente elasticidad para adaptarse a las propias formas.

En cuanto a la talla, lo cierto es que la mayor parte de las mujeres tienen una idea errónea de cuál es la que deberían utilizar. En general se ignora que la medida de la copa va ligada a la de la banda o que el tallaje puede variar según la marca de la que se trate. Por este motivo es muy recomendable tomarse las propias medidas o recurrir a un profesional para que las tome. De esta manera, resultará más sencillo saber de antemano si la prenda elegida puede ser adecuada o no.

Como se aprecia, los miramientos que hay que tener a la hora de comprar un sujetador son tantos. Y más cuando se trata de asegurar una sujeción que puede ayudar a evitar daños físicos (dolores de espalda, por ejemplo). Es decir, que no se trata de una mera cuestión estética o de confort, sino de salud. Otra cosa es que, además, se puedan encontrar modelos con diseños atractivos que aporten sensualidad y glamour. Y, por supuesto, es posible. Solo hay que dedicar tiempo y mucho mimo para dar con la prenda perfecta.

Encuéntrala en www.intimode.shop



Imagen: Pixabay

 

AJÚSTALO BIEN.

Es un gesto que las mujeres realizan varias veces al día. Un movimiento, casi mecánico, del que apenas se dan cuenta y que repiten constantemente. Sin embargo, la mayoría no van más allá. Pero abrochar el sujetador es solo un primer paso a la hora de colocarse el brassier porque después es necesario AJUSTARLO para evitar incomodidades y roces molestos.

La mayoría de las féminas no reparan en la importancia de realizar ese pequeño pero crucial ajuste pero es que gran parte de ellas ni siquiera saben cómo hacerlo. Intentaremos aclarar las ideas para que resulte sencillo incorporar esta pequeña costumbre a la rutina diaria y sea posible olvidarse del sujetador durante todo el día.

Los puntos claves de esta prenda son básicamente tres: el contorno, la copa y los tirantes.

El contorno debe ir a mediaespalda y en línea recta con los aros. Si la pieza es nueva, habrá que abrocharla en el primero de los tres ganchos para ir adaptándola conforme ceda por el uso. En ningún caso debe hacer daño o será necesario optar por una talla de mayor contorno. Puede que inicialmente esta posición resulte extraña pero es la correcta así que habrá que concederse un tiempo para ir acostumbrándose a ella.

La copa debe acomodar los senos dentro sin dificultad, cosa que puede resultar más fácil cuando el sujetador incorpora aros. En cualquier caso, para saber si la talla es la correcta (primordial) habrá que prestar atención a la posición del pecho que, una vez colocado debidamente dentro de la copa, debe caer justo por encima del aro.

Los tirantes no son los responsables de soportar el peso de los senos como habitualmente se piensa. De ello se ocupa el contorno. En realidad son los que ayudan a evitar que se produzcan dolores cervicales pero, para lograrlo, es absolutamente imprescindible que estén bien colocados. Deben subir ligeramente el pecho pero no clavarse en los hombros. Tampoco deben elevar el contorno (lo que indicaría que se necesita una talla más pequeño) ni resbalarse (lo que apuntaría que no están bien ajustados, el contorno es grande, se tienen hombros caídos o se ha colocado un extensor que modifica su posición). Por eso lo más recomendable sea colocarlos a media altura. Y para lograr otros efectos que no corresponden a los tirantes, como un pecho visualmente más elevado, hay que recurrir a modelos específicos como los push up.

Cuando una de estas tres partes no está bien situada, las otras pueden verse afectadas y dar la impresión de que la talla no es la correcta. Pero antes de correr a la tienda para realizar un cambio conviene asegurarse de que todas ellas están en la posición adecuada. Al fin y al cabo, se trata de una prenda algo complicada pero que con tan solo unos minutos de atención puede disfrutarse sin tiranteces ni molestias.  Un pequeñísimo esfuerzo que bien vale la pena.

www.intimode.shop

Imagen: Dreamstime

 

SIN COMPLEJOS.

Ronda por la web una colección de 12 mujeres que no solo saben como llevar un sujetador sino también como posar delante de las cámaras para lucirlo. Si quieres ver cómo quedan distintos tipos de modelos en diferentes tallas deberías echar un vistazo…La seguridad en si mismas que transmiten es arrolladora y profundamente inspiradora! Más claro que nunca: la belleza nace del interior.

1- Curvybody

https://www.instagram.com/p/BG8wsanQixd/?taken-by=curvywordy

2- Comicsgirlsneedbras

https://www.instagram.com/comicsgirlsneedbras/

3- Mylingerieinsider

https://www.instagram.com/mylingerieinsider/

4- Sweetnothing NYC

https://www.instagram.com/sweetnothingnyc/

5- Hcup Chronicles

https://www.instagram.com/hcupchronicles/

6- Pleasure with curves

https://www.instagram.com/pleasure_with_curves/

7- The Lingerie Addict

https://www.instagram.com/thelingerieaddict/

8- Roxanne loves bras

https://www.instagram.com/roxannelovesbras/

9- Bras and body image

https://www.instagram.com/brasandbodyimage/

10- Brafittings by Court

https://www.instagram.com/brafittingsbycourt/

11- Busty diaries

https://www.instagram.com/busty_diaries/

12- Quirky and curvy

https://www.instagram.com/quirkyandcurvy/

Es fácil percibir la seguridad en sí mismas que desprenden estas mujeres conocedoras de que la belleza no está limitada a una serie de medidas fijadas por las altas esferas de la industria de la moda y que, además, cambian con los tiempos afectando a la percepción de lo que es o no hermoso. Su actitud es todo un icono de esa confianza interior que ilumina el aspecto exterior. Confiamos en que, quienes carecéis de esa determinación, logréis imbuiros un poco de su ejemplo. Porque lo valéis.

www.intimode.shop

 

Fuente: wellfitting.com
Imágenes: pixabay.

 

 

 

ENSEÑA TU SUJE.

La lencería ha tomado las pasarelas pero también las calles y no en su clásico papel de ropa interior. Aunque ya se contempló en algunos desfiles del año pasado y en series como «Sexo en Nueva York», la idea de exhibir la lencería como un atuendo exterior más sigue causando furor y demostrando que se puede lucir con naturalidad y mucha clase. Una tendencia que ha arrasado entre las famosas y que ha llegado a convertirse en un reclamo feminista para romper moldes y reivindicar la libertad de las mujeres. Pero hay que saber cómo hacerlo con estilo.

Una de las fórmulas ganadoras (y especialmente atrevida)  es la de colocar sobre un top o camiseta básica el mejor de los modelos de lencería que se posea (evidentemente no vale el sujetador para hacer deporte o el clásico y práctico nude). Altamente recomendables los estampados, tie-dyes e incluso encajes. Solo hay que atreverse como lo hace Kendall Jenner.

Para las menos audaces, pero siempre algo arriesgadas, está la alternativa de apostar por un top muy pero que muy escotado que muestre sin tapujos (pero de forma más discreta que la anterior opción) la ropa interior. Se puede hacer en clave monocolor pero también en tonos contrastados que aporten luz y atractivo al conjunto.

El llamado look sporty-lencero lanzado por Balenciaga es otra de las claves para lucir de forma sexy las prendas más íntimas. Consiste en combinar un pantalón de chándal con un bra romántico. Eso sí, se trata de un conjunto más apropiado para las vacaciones en la playa que para un día cualquiera en la ciudad.

Las camisetas de red también permiten exhibir el interior sin demasiada exteriorización. Su superficie repleta de aberturas ayudan a insinuar la lencería pero sorteando la exposición directa. Si se conjunta con pantalones de cuero de talle muy alto el efecto rock & roll  está asegurado. Muy recomendable para todas las féminas que pretendan marcar su lado más provocador.

En definitiva, se trata de una moda que da mucho juego y permite (si se sabe hacer) aportar un toque sexy a un look informal o un matiz picante a un conjunto más elegante. Elegir el modelo de sujetador apropiado será siempre el punto de partida y, a partir de ahí, todo dependerá del propio estilo y de la capacidad para encontrar el equilibrio. Porque la línea entre la seducción y el exceso puede ser de lo más sutil.

¿Qué sujetador vas a lucir tú?

www.intimode.shop

Fuentes: cosmopolitan/tresbcomunicacion/okdiario/vogue
Imagen: Dreamstime

BRALETTES: ¿TIENES UNO?

Llega la furia del bralette de la mano de Kendall Jenner, famosa por excelencia y creadora de estilismos que provocan admiración, deseo y mucho consumo. De hecho, cualquier tipo de prenda que utilice se convierte en un hit de moda en menos de lo que canta un gallo. De hecho, su imagen en el festival de Coachella luciendo un sujetador de encaje no ha pasado desapercibido para nadie y ha caído en el mercado de ropa interior femenina (o ya es exterior?) como una explosión de osado glamour que ha enamorado a medio planeta.

Se puede definir como un híbrido de top corto y de sujetador especial que se ciñe al pecho, lo recoge y lo sostiene como cualquier otro bra. Solo que, en este caso, está confeccionado para ser exhibido aunque el grado de exposición dependerá del atrevimiento de cada consumidora. Los hay de inspiración deportiva (que dan un soporte extra), de tul, de tirantes cruzados…etc. El más solicitado, sin embargo, es el de encaje, tal vez por el romanticismo que despliega o por el encanto de su tejido. Vienen en tallas estandarizadas (pequeño, mediano, grande) y conviene elegir el modelo según el tamaño del busto y el punto sobre el que se quiera llamar la atención (tirantes, centro del pecho, espalda…). Pero, en cualquier caso, es una prenda informal que debería evitarse en actos sociales serios y ceremoniosos. Perfectos para conciertos, salir con amigos, ir al cine…

Lo difícil, no obstante, es lograr irradiar  estilo sin caer en el exhibicionismo sin sentido. Las transparencias son muy útiles ya que sirven para lucir sobre cualquier modelo, pero no ocurre lo mismo con otros modelos. Así, por ejemplo,  los de encaje o blonda se recomiendan para dejarse entrever por la camisa o vestidos escotados y los de guipur o satén para combinar con pantalones sport. En el equilibrio está la virtud así que cualquier exageración en esta práctica que de por sí es ya bastante extremada resultará fuera de lugar.

Y no debería sorprender una moda como ésta ya que venimos de un contexto en el que la tendencia homewear y lencera ha crecido de manera exponencial. Pijamas de todo tipo que antes se confinaban al interior de las cuatro paredes del dormitorio,  han saltado a la calle. Slip dresses o  corsés que destilaban coquetería y erotismo en el ámbito más privado, han reclamado  un mayor protagonismo en el cajón de la ropa interior de la mujer…Un caldo de cultivo perfecto para la gestación de tendencias que dan un paso más, sobre todo, si vienen de la mano de famosas que se atreven con todo.

En definitiva, estamos ante la creación de un outfit íntimo pero también callejero que está trasladando la intimidad al escenario público y dando lugar a un giro conceptual para el que no todas las mujeres están preparadas…

¿Lo estás tú?

 

Fuentes: Vogue-/ Milenio/Woman
Imagen: Seventeenenespanol

TU DEPORTE. TU SUJE.


Practicar deporte es fundamental para mantener un estilo de vida sano pero es todavía más importante hacerlo de la forma adecuada. Esto significa que no basta con elegir la disciplina deportiva que más se ajuste a nuestras capacidades y gustos sino que hay que elegir las prendas (incluidas las íntimas) apropiadas para cada caso. Y el sujetador deportivo es una de esas elecciones que es necesario realizar con atención.

Los sostenes indicados para la práctica de ejercicio deben ofrecer sujeción y protección al mismo tiempo. Deben ser transpirables de modo que no acumulen el sudor; capaces de contener los senos sin ejercer presión y cómodos para favorecer la libertad de movimiento.  El sujetador equivocado puede convertir una sesión de nuestro deporte favorito en un auténtico infierno. ¿Cómo saber si no has elegido correctamente?


Existen varios elementos que te indicarán si tu sujetador deportivo no es el adecuado:

1- Tras la práctica de tu deporte sientes molestias en los pechos.

2- Es la misma prenda que llevas al trabajo. Tiene un aro que separa y sostiene tus senos pero no  ofrece la sujeción necesaria para el deporte.

3- La banda te causa molestias y la parte trasera llega a clavarse un poquito en la piel. Si es así es que no sujeta lo suficiente.

4- Los pechos se elevan cuando realizas saltos.

5- Tiene más de medio año de vida. Como todos los sujetadores, también los deportivos se deforman con el tiempo. Deberían ser sustituidos en todos los casos tras una media de unos 4 o 6 meses según el uso que les hayas dado y del estado en el que se encuentren. Si quieres alargarles la vida no tienes más que tratarlos como si fueran prendas íntimas de lujo: lávalos a mano y extiéndelos para que se sequen. Si los metes en la lavadora, utiliza una redecilla para protegerlos de los bruscos movimientos que puedan producirse durante el lavado.

6- Se transparentan los pezones. Es mejor un sujetador deportivo con copas ligeramente firmes que, además, ayudan a crear una forma redondeada de tus pechos.

7- Es de algodón. El mercado ofrece una amplia variedad de tejidos que permiten sujetar y eliminar el exceso de humedad. El algodón, sin embargo, absorbe la sudoración y, en consecuencia, se deforma con el uso.

8- Utilizas el mismo para practicar yoga que para correr. La gama de sujetadores deportivos es muy extensa: existen modelos específicos para la práctica de deportes ligeros como el yoga, pilates o pesas; modelos con un grado mayor de sujeción para danza, zumba, cardio fitness o ciclismo y otros con una estructura mucho más firme para deportes de impacto como correr, tenis, fútbol o baloncesto.

Por todos estos motivos, la elección de la prenda íntima para practicar deporte es mucho más complicada que la de un sujetador tradicional. Tendrás que estar muy atenta a la talla. Antes de comprar nada te conviene medir bien la anchura del seno y de la zona inferior para compararlas con las que encuentras normalmente en la etiqueta de la prenda.

Presta también atención al lavado, como ya hemos mencionado anteriormente. Dado que se suele tratar de una prenda bastante elástica y costosa conviene protegerla de lavados, centrifugados y temperaturas muy elevadas. Lo ideal es utilizar un poco de jabón y limpiarlo a mano, eliminar el exceso de agua y extenderlo, preferiblemente, a la sombra. Introducirlo en la secadora no es una opción ya que podría encogerse o perder la forma original.

En cualquier caso y más allá de los cuidados que procuremos a nuestro sujetador deportivo, deberemos ser conscientes de que en general duran mucho menos que cualquier otro sostén. Dejarán de aportar la sujeción de un principio y la banda y los tirantes perderán elasticidad. Cuanto mejor sea el producto, evidentemente, más tiempo podremos disfrutar de él.

Prueba con la marca FILA, por ejemplo, que ofrece modelos con un grado de sujeción muy estudiada para fitness, yoga, spinning, ski, danza, step, tennis, volley o baloncesto. Dispone de cierre frontal (elemento básico de un sujetador deportivo), espalda reforzada y regulable además de estar fabricado en microfibra antialérgica.

 

Fuente: donsaro.it
Imagen: Pixabay

 

HACERSE OÍR.

La industria de la lencería no es fácil de analizar porque no abundan las estadísticas que puedan indicarnos con exactitud las cifras que se manejan en este ámbito. Sin embargo, ciertos estudios tratan de allanar el terreno y ofrecen algunas conclusiones bastante significativas…Una de ellas es que la mayor parte de las grandes firmas ofrecen cada vez menos modelos en tallas grandes, algo que contrasta con el manifiesto interés que tantas de ellas mostraron en el pasado por ampliar, precisamente, esta categoría.

Y es que el mundo del tallaje amplio mueve importantes sumas de dinero. Según los datos ofrecidos por el reportaje de The Lingerie Addict, representa actualmente 9 millones de dólares, razón por la cual muchas  marcas han apoyado y protagonizado campañas promoviendo la imagen de mujeres con curvas o han participado en debates sobre la importancia de este mercado en el marco de la propia estrategia empresarial.

Según la investigación, basada en el análisis de dos importantes firmas de lencería, el crecimiento de las tallas grandes pone de manifiesto una clara y voraz demanda por este tipo de productos. Parecería lógico asistir a un notable incremento de la oferta pero, sin embargo, en los tres últimos años el efecto ha sido bien el contrario. ¿Cuál es el motivo por el que el mercado mengua mientras la demanda crece?

Hay quienes lo explican así:

Las estadísticas vienen con sesgo.
El hecho de que muchas consumidoras no logren encontrar las tallas grandes  que buscan (no siempre son fáciles de encontrar) conlleva una serie de devoluciones de prendas que, sin embargo, figuran también como ventas. Por este motivo las cifras no son muy representativas.

La comunidad de la  lencería online es de talla pequeña.
Es decir, quienes consumen tallas amplias están comprando cada vez más lencería pero la imagen de la lencería online no ha cambiado demasiado. Las bloggers siguen orientándose sobre todo a las tallas más pequeñas y sus reseñas se centran en esta categoría. Así que cualquiera que desee hacer un análisis social de la comunidad de lencería online se formará una idea errónea y limitada de la misma ya que no representa (o lo hace mínimamente) el mundo de las tallas amplias.

Los comerciantes odian el riesgo.
Muchas empresas han intentado extender su oferta con el enriquecimiento de la categoría plus pero han tenido que retirarse por falta de vendedores minoristas interesados. Los consumidores pueden creer que no se realizan suficientes esfuerzos por ampliar las tallas grandes pero los fabricantes que lo intentan se encuentran con grandes dificultades por el camino. Y es que los pequeños vendedores solo les compran lo que están seguros de poder vender.

Los consumidores de tallas grandes compran lo que hay.
Y no muestran grandes exigencias. Es decir, son los compradores ideales porque no generan feedbacks negativos que obliguen a las firmas a realizar cambios y mejoras en su oferta.  Así que estas se acomodan en una relación perfecta en la que venden sin escuchar queja alguna.  Y si va bien así. ¿por qué cambiar?

Si se han producido cambios ha sido gracias a bloggers especializadas en tallas grandes y a modelos que han reclamado mayor atención para las prendas de este mercado y para las necesidades de sus consumidoras. Pero la comunidad bloguera de lencería especial no es todavía suficientemente extensa como para marcar la diferencia y hacer que las firmas se esmeren un poco más. Falta aún que las usuarias de tallas grandes incrementen su visibilidad en un entorno tan dominado por estándares. Por eso campañas como #wearethethey, #honormycurves and #effyourbeautystandards o las de Dove, Nike o Pirelli son especialmente valiosas para lograr que la voz de las tallas grandes se haga oír en un universo de tallas pequeñas.

Y tú, ¿qué tienes que decir?

Fuente: The Lingerie Addict
Imagen: Dreamstime

MODELANTE Y SEDUCTORA.

La lencería reductora ha sido concebida para ayudar a parecer más delgada o para esconder algún kg de más en ocasiones especiales (recordemos que, en general,  no se recomienda para uso diario). Una gran aliada del universo femenino que resulta perfecta a la hora de enmascarar, con estilo y elegancia, las que se consideran pequeñas imperfecciones del cuerpo. Por algo las estrellas de Hollywood se confiesan adictas a ella, la consideran un imprescindible en sus armarios y la utilizan para deslumbrar en  la alfombra roja.

Y es que, al fin y al cabo, permite lucir cuerpo con cualquier tipo de prenda y  en cualquier tipo de situación así como también (hay que reconocerlo) ayuda a  recuperar esa confianza que, a veces, falta. Una redondez que emerge fuera de lugar o un pliegue inoportuno que arruina el conjunto, pueden llegar a generar bastante intranquilidad. Pero por fortuna existen algunos trucos, como este tipo de prendas que moldean la figura, para superar esos pequeños baches…

Para elegir la prenda adecuada conviene comenzar por el color. Como siempre, el negro, un básico elegante y discreto donde los haya. Resultará muy adecuado para llevar con vestuario oscuro mientras que el color carne será más indicado para atuendos claros o semi transparentes. También es importante tener en cuenta el modelo, la forma y las características de cada prenda. Tenemos bodys, fajas bragas, fajas pantalón, fajas bodys y postoperatorias…Modelos con muy distintas funciones: desde  marcar el busto, comprimir la tripa o los muslos, reducir el pecho, esculpir la silueta… Las fajas de hoy en día, por ejemplo, logran aplanar el abdomen, levantar y suavizar la parte inferior y a la vez, dejar el pecho libre permitiendo que conserve su forma y tamaño original. Los bodys disimulan temporalmente el exceso de peso y realzan la forma del cuerpo. Las bragas aportan sujeción, firmeza a los glúteos y al abdomen y también estilizan la figura… Y, por supuesto, el mercado ofrece una gran variedad de estilos: con bordados de encaje o lisos, con tul, transparencias, con efecto tanga…

En cuanto a la talla es muy importante evitar las prendas excesivamente pequeñas, para no sufrir de falta de aire, cortes de digestión tras comer o beber, e incomodidades ( no se ajustarán debidamente y se enrollarán en sí mismas). Las tallas demasiado grandes, por su parte, llenarán de arrugas las prendas exteriores y tampoco cumplirán su función. Así que lo suyo es tomarse el tiempo para averiguar cuál es la más adecuada para cada mujer. Se recomienda medir la cintura y tomar esa medida como referencia.

Recurre siempre a marcas de calidad. Playtex o Janira son algunas de las que te aseguran una verdadera calidad de los tejidos y el efecto prometido. ¿A qué esperas?


www.intimode.shop

Fuentes: donsaro.it/ enfemenino.com
Imagen: Janira Secrets.

HOMBRES CON CORAJE

Que un hombre regale lencería a una mujer no es ni tan habitual ni tan fácil. Lo cierto es que no son muchos los que se atreven a comprar piezas de moda íntima. Ya sea porque no conocen los gustos de sus parejas, porque no se sienten con la suficiente confianza para hacerlo o porque les aterra no acertar o causar una impresión errónea. Y es que no deja de ser un universo completamente distinto al suyo.

Si partimos de la realidad de los estudios que indican que un 90% de las mujeres no conocen exactamente su talla y copa de sujetador, podemos imaginar lo complicado que puede ser para un hombre adentrarse en una tienda y dar con la prenda adecuada. Sobre todo teniendo en cuenta que el tallaje que se aplica en el mundo íntimo femenino es más complejo que el estándar S/M/L/XL al que estamos todos más acostumbrados.

Pero algunos se aventuran en este indómito y desconocido paraje y, finalmente, compran ropa interior para ellas. Lo que sucede después puede dividirse básicamente en tres tipos de situaciones:

Que no acierten con la talla. A menos que hayan adquirido prendas de este tipo con anterioridad y dominen el lenguaje de la intimidad de la mujer, lo más probable es que les ocurra esto. Seguramente ellas apreciarán su esfuerzo y coraje por haberlo intentado (no todos lo hacen)  pero necesitarán el tique regalo para resolver la situación. Llegados a este punto, sería aconsejable que ellos las acompañasen para familiarizarse un poco más con el vocabulario, medidas y modelos propios de este mundillo.

Que hayan elegido colores estridentes. La mayoría de los que dan el paso, suelen inclinarse por tonos llamativos que adoran contemplar en sus chicas como verdes, azules o rojos pero que, normalmente, ellas no eligen porque suelen tirar más a los básicos. Lo positivo de esta opción es que, gracias a la osadía masculina, las mujeres pueden introducir en su cajón de ropa interior modelos que jamás se hubieran comprado a sí mismas. De esta manera innovan, renuevan y prueban algo distinto que se sale de la rutina.

Que se hayan dejado llevar por lo más sexy. Una vez más, ellas suelen preferir prendas prácticas para el día a día y rara vez piensan en ocasiones especiales o en sentirse atractivas por dentro un lunes cualquiera. Pero cuando un hombre entra en una tienda de lencería se ve envuelto por la fantasía y la sensualidad, por lo que acaba eligiendo los modelos con más encajes, transparencias o pedrerías que caigan en sus manos. Es decir, los que desean ver puestos en sus parejas.  Y, después de todo, no está tan mal ya que no deja de ser una forma de introducir algo de erotismo en ese surtido interior femenino generalmente poblado de prácticos y tradicionales tópicos…

En cualquiera de los casos, talla equivocada o no, tonos inusuales o tejidos cargados de pasión, lo que es evidente es que un hombre que regala ropa interior a una mujer muestra un gran interés por ella, valentía y ganas de aportar seducción y un toque muy especial a la relación. Así que bravo por ellos!

 

Imagen: Dreamstime.

 

TRUCOS PARA LAS PRISAS


Suena el despertador y, en muchos casos, comienza la carrera. Algunas son más previsoras que otras y habrán dejado preparada la ropa del día siguiente (incluyendo la lencería) pero no suele ser lo habitual. Lo más probable es que se eche la mano al cajón de las prendas interiores y se saque la primera que se agarra al vuelo. Y puede que no sea la elección más adecuada para ese día.

No es lo mismo tener que ir a trabajar o haber planificado ir a correr por el parque. De la misma forma que no es igual pasar por el gimnasio que quedar a dar un paseo con una amiga. Y cada plan exige un tipo de ropa íntima distinta. Es más, en algún caso, una decisión errónea puede aumentar el riesgo de infecciones indeseadas…

Por ejemplo, si la idea es practicar algo de deporte se deberían evitar los encajes y otros tejidos que no sean transpirables como el satén ya que retienen la humedad y pueden provocar la aparición de hongos. De ahí que la lycra o el algodón sean dos muy buenas alternativas. Por otro lado, modelos como los tangas tampoco son aconsejables ya que pueden favorecer el traspaso de E.coli del recto a la vagina con el movimiento gimnástico. Cierto que no se marcan en las mallas deportivas y quedan muy bien pero son óptimas para las infecciones del tracto urinario…Así que lo mejor será optar por prendas sin costuras y de cintura ancha.

Para la oficina lo importante es la comodidad aunque, también es cierto que la oferta actual es tan amplia que es muy sencillo dar con modelos confortables y sensuales para sentirse holgadas al mismo tiempo que atractivas. Suele decirse que, en la medida que sea posible, se eviten también aquí los tangas, ya que sus tiras son como una autopista para que las bacterias viajen del recto a la vagina o la uretra. No es que sean prendas intrínsecamente perjudiciales pero quienes sufran cierta tendencia a contraer infecciones o estén librando una batalla contra una, deberían dejarlas de lado.

Lo que está claro es que en ningún caso se debería prescindir del uso de ropa interior sino tratar, más bien, de elegir el modelo apropiado para cada ocasión. Y es que algunas modas proclaman la exaltación de la libertad a través del rechazo al uso de  piezas íntimas pero olvidan que la mayor parte de prendas exteriores dejan totalmente desprotegida una zona de lo más sensible y delicada y abren paso a rozaduras, lesiones e infecciones varias.

A la hora de acostarse, sin embargo, sí se puede probar con el descanso en plan comando, especialmente si se padecen inflamaciones vaginales, vulvitis, vaginitis u hongos ya que las bacterias proliferan en lugares húmedos, cálidos y oscuros. Airear la zona y dejarla respirar puede aliviar los síntomas en estos casos además de brindar una sensación de holgura de movimientos imprescindible para un buen reposo.

En fin, parecía cosa fácil la de elegir una prenda interior u otra pero, como vemos, es una cuestión más complicada de lo que aparenta y debería realizarse con tiempo y cabeza. Y es que, después de todo, puede poner en peligro la salud de la intimidad e incrementar los riesgos de daños bastante engorrosos. Así que confiamos en haber aclarado algunas dudas y en ayudar a nuestras lectoras a tener algo más cuidado a la hora de seleccionar la pieza íntima que van a llevar mañana…


Imagen: Dreamstime