REGLAS DE SEDUCCIÓN.

Forman parte intrínseca de la indumentaria íntima de toda mujer. Las medias y las autoregentes son indispensables para lucir un interior cómodo y sexy cuaquier día de la semana. Y, sobre todo, en el período otoñal e invernal.  Pero el mercado es talmente amplio que genera confusión y provoca, muchas veces, decisiones inoportunas. Veamos cómo evitar los errores más comunes a la hora de vestir estos femeninos complementos…

Las medias son un tipo de prenda muy versátil y útil para las estaciones más frías del año. Se pueden llevar tanto con faldas como con pantalones y no solo protegen de las bajas temperaturas sino que también aportan un toque de originalidad y sensualidad a cualquier conjunto. De hecho, a parte de las básicas, se pueden encontrar modelos para todos los gustos. De los más sofisticados a los atrevidos de fantasías y colores vivos.

Para las ocasiones formales es mejor optar siempre  por las medias tupidas (a partir de 30d). En cuanto a las mujeres más frioleras que no quieren renunciar al estilo, siempre está la opción de las medias con tramas decoradas o de tonos particulares que siempre aportan luz y personalidad. Para las féminas con piernas largas y especialmente anchas, es importante evitar las medias con flores o muy vistosas ya que crean un efecto óptico de volumen y alargamiento en horizontal.

Otro aspecto que hay que tener en consideración es la altura de la cintura. De hecho, el talle bajo no es nada recomendable para aquellas que tienen cierta corpulencia ya que marcan notablemente los costados y suelen caerse con facilidad. Lo más recomendable, en estos casos, es elegir un par de medias de cintura alta para acoger con firmeza todo el contorno y garantizar una línea uniforme.

En lo que se refiere a las autoregentes, se puede decir que son las que generan mayor fascinación. Un icono de seducción y sensualidad que exige ciertos modos de uso  para no perder, precisamente, ese atractivo. Son perfectas para evitar cualquier marca en la cintura cuanto se llevan prendas adherentes como faldas de tubo, vestidos ajustados…etc. Pero pueden provocar ciertas incomodidades ya que tienden a caerse con mucha facilidad, no siempre se amoldan bien a la pierna (especialmente en mujeres con curvas) o aprietan excesivamente los muslos creando un efecto antiestético.

Pero existen trucos para evitar todas estas pequeñas molestias. Por ejemplo, se puede optar por autoregentes de banda elástica no muy estrecha, ni grande ni demasiado evidente para que las medias luzcan sutiles y cómodas.O incluso, se puede recurrir a los modelos que no incorporan bandas siliconadas sino de tejido que se sostienen con ganchos de plástico o metal para disfrutar de otra forma confortable y muy sexy de llevar pantys.

Tener en cuenta la propia figura así como la comodidad de unos y otros modelos será de utilidad a la hora de elegir las medias más adecuadas para vuestro outfit. Y, por supuesto, confiar en marcas de referencia será la garantía de calidad que os hará sentir seguras vistiendo un complemento cargado de seducción.

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Fuentes: donsaro.it 

 

MALOS OLORES

Cuanto guardamos  la  ropa interior durante mucho tiempo en el armario corremos el riesgo de que nuestras prendas acaben emitiendo desagradables olores precisamente por la falta de oxigenación que sufren. Para evitar que suceda basta con tener en cuenta unas sencillas pautas que permitirán que respiren adecuadamente..

En primer lugar lo más aconsejable es dejar las prendas al aire libre una vez finalizado el planchado para que pierdan la mayor parte de la humedad acumulada y  mantengan el aspecto liso y uniforme. Nada más incómodo que enfundarse un artículo limpio que sin embargo luce arrugado y arrebujado.

Por otro lado, no hay que olvidar que los armarios, que pasan la mayor parte del día  cerrados, acumulan humedad lo cual crea un ambiente ideal para la proliferación de bacterias y hongos que pueden dañar nuestra indumentaria más íntima. Con un poco de atención y procurando los cuidados adecuados se puede evitar que el moho y el polvo la estropee de forma irremediable.

Para ello necesitamos unas sábanas viejas, un poco de carbón de barbacoa, un paño humedecido con vinagre  y un cepillo específico de ropa. El primer paso consiste en cepillar enérgicamente las prendas para liberarlas de cualquier partícula de polvo que pueda quedar en ellas. En segundo lugar, se procede a envolver las prendas con  las sábanas o camisas viejas para protegerlas del exterior lo máximo posible.

En este punto es importante recordar que el moho se desarrolla en ambientes oscuros y húmedos por lo que no conviene, en ningún caso, guardar prendas mojadas en el armario. Lo que se puede hacer, sin embargo, es colocar delante una lámpara encendida durante alguna hora o bien introducir algo de carbón de barbacoa para absorber cualquier pequeño exceso de humedad. También es crucial  tratar las manchas antes de acomodar los artículos en el ropero ya que estas facilitan la formación de superficies mohosas que atraen, además, insectos y parásitos que pueden causar importantes deterioros.

En cuanto al tipo de tejidos, algunos como la lana, seda y algodón exigen una mayor meticulosidad. De hecho nunca hay que guardarlos en contenedores herméticos porque impiden la respiración de los tejidos y , por tanto, favorecen la aparición de malos olores. Si, por la razón que sea, encontramos que los  molestos aromas ya han hecho acto de presencia,  lo mejor será  pasar un paño humedecido en vinagre por la superficie del armario y  abrirlo durante alguna hora para dejar que se ventile.

En definitiva, el vestuario más íntimo requiere de unas atenciones particulares para que los agentes externos o los ambientes enrarecidos no las estropeen y puedan disfrutar de una vida mucho más larga. No es nada difícil pero sí una práctica que debería convertirse en un hábito para lucir mejor nuestras prendas de interior.

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