TERRORÍFICAMENTE SENSUAL

Halloween es una de esas ocasiones que se prestan a la transformación, innovación y provocación. Una oportunidad para sacar máximo partido a la ropa interior y lucir un conjunto inspirado en la Noche de Brujas terroríficamente sensual.

Para ello puede optarse por enfundar algunos de esos diseños con detalles y  cortes insinuantes para los que, la mayor parte de las veces, no se encuentra ocasión bien por falta de seguridad , por falta de interés, de tiempo…Corsés, tutús, ligueros, bodys, brassieres transparentes, prendas estampadas y  brasileñas con encajes son algunas de las propuestas más provocativas que ofrece el mercado. Alternativas, todas ellas, cargadas de seducción y que dan forma a fantasías tal vez inexploradas. Pero  la creatividad, el ingenio y la imaginación deben ser siempre fieles  al propio estilo y personalidad.

Por eso hay quienes prefieren unirse a la fiesta de una manera más moderada. Y lo cierto es que se puede. Lograr un look de Halloween sin grandes esfuerzos es posible. Para ello, eso sí, hay que elegir el color apropiado y ligado al mundo de los hechizos, la brujería y la muerte. De ahí que haya que abandonar los tonos pasteles para apostar por rojos, negros, naranjas y violetas que darán una nota de color muy característica al look interior.

Los modelos lisos también deben ser relegados a un segundo plano para dar espacio a los encajes, tules, sedas o piezas con incrustaciones. Aunque no sean especialmente picantes y provocadoras  pueden resultar muy sexys si incluyen algún detalle diferente al habitual.

El último paso consiste en personalizar el conjunto con algunos complementos que reflejen  el espíritu de Halloween. Pulseras estilo esposas, diademas con cuernos, sombreros de bruja o clips de diablo que pueden colocarse en el sujetador o el tanga son algunas de las opciones que permiten dar el toque final a un conjunto de lencería de lo más terrorífico. Si a ello se suma un maquillaje, aunque sea discreto, pero con labios sanguinolentos de color carmín, el impacto está asegurado.

En definitiva, con imaginación y algunos detalles  la  ropa interior tradicional puede transformarse en algo sumamente atractivo para una noche mágica y aterradora…

¿Te vas a atrever este Halloween?

 

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LENCERÍA COMO NUEVA.

El cuidado de la ropa interior muchas veces pasa a un segundo plano, a menos que se trate de ese conjunto de lencería tan especial que  se tiene apartado para determinadas ocasiones. Pero, en lo que respecta a las piezas del día a día, se puede decir que imperan las prisas, la practicidad y la ausencia de delicadeza.  Y eso implica el deterioro de los tejidos, la pérdida de la intensidad del color, deshilachados inoportunos…etc.

Evidentemente, confiar en firmas de calidad siempre supone cierta garantía de durabilidad aunque eso no significa que sean inmunes al paso del tiempo, a la agresividad de ciertos detergentes o al abuso de los lavados…Sin embargo, existen ciertas pautas que pueden ayudar a mantener las prendas como nuevas durante mucho tiempo.


En primer lugar es importante respetar las instrucciones de la etiqueta ya que están específicamente indicadas para cada prenda según su composición. Y es que no es lo mismo que se trate de una pieza confeccionada en algodón o en seda, por ejemplo. También habrá que tener en cuenta el modelo y el tipo de ornamentación que incluye: lazos, encajes, microtul…etc ya que estos detalles pueden resultar dañados en la lavadora. Como norma general,  lo ideal es utilizar un detergente suave o jabón neutro y lavar a mano. Si las piezas están sudadas o tienen alguna manchita en particular, conviene dejarlas en remojo durante 10 minutos antes de proceder al lavado.

Cuando no exista otro remedio que recurrir a la lavadora, lo más recomendable es utilizar bolsas de rejilla para proteger las prendas y evitar enganchones o roces que las puedan estropear. Y si se trata de sujetadores, no hay que olvidar cerrar los corchetes ya que pueden dañarse en el interior del tambor.  De nuevo, un jabón neutro o detergente suave, programa de ropa delicada, sin centrifugado y a una temperatura no superior a los 30ºC es lo más conveniente para que la ropa interior no sufra demasiado.

A la hora de tender las prendas, lo mejor es huir de las secadoras y planchas y apostar por secarlas en horizontal y, sobre todo, al aire libre ya que, de esta forma, se reduce el riesgo de aparición de hongos y bacterias. La luz directa del sol tampoco es aconsejable ya que puede apagar el color y hacer que pierda su intensidad. Y, por supuesto, se aconseja proceder después a un correcto guardado. Es decir, doblados realizados con mimo y nada de retorcimientos extraños o de bolas deformes hechas con prisas….

En definitiva, mantener la lencería como nueva no es tan difícil. Solo que es un proceso que requiere de un tiempo y dedicación para los que no siempre se halla hueco. Sin embargo, merece la pena hacerlo ya que estos pequeños gestos permitirán amortizar la inversión realizada en su día y también lucir en todo su esplendor esos conjuntos por más tiempo. Ahorro y belleza todo en uno.


¿Vas a cuidar ahora tu interior como merece?



Fuentes: enfemenino/tiempodesanjuan
Imagen: Pixabay

 

AJÚSTALO BIEN.

Es un gesto que las mujeres realizan varias veces al día. Un movimiento, casi mecánico, del que apenas se dan cuenta y que repiten constantemente. Sin embargo, la mayoría no van más allá. Pero abrochar el sujetador es solo un primer paso a la hora de colocarse el brassier porque después es necesario AJUSTARLO para evitar incomodidades y roces molestos.

La mayoría de las féminas no reparan en la importancia de realizar ese pequeño pero crucial ajuste pero es que gran parte de ellas ni siquiera saben cómo hacerlo. Intentaremos aclarar las ideas para que resulte sencillo incorporar esta pequeña costumbre a la rutina diaria y sea posible olvidarse del sujetador durante todo el día.

Los puntos claves de esta prenda son básicamente tres: el contorno, la copa y los tirantes.

El contorno debe ir a mediaespalda y en línea recta con los aros. Si la pieza es nueva, habrá que abrocharla en el primero de los tres ganchos para ir adaptándola conforme ceda por el uso. En ningún caso debe hacer daño o será necesario optar por una talla de mayor contorno. Puede que inicialmente esta posición resulte extraña pero es la correcta así que habrá que concederse un tiempo para ir acostumbrándose a ella.

La copa debe acomodar los senos dentro sin dificultad, cosa que puede resultar más fácil cuando el sujetador incorpora aros. En cualquier caso, para saber si la talla es la correcta (primordial) habrá que prestar atención a la posición del pecho que, una vez colocado debidamente dentro de la copa, debe caer justo por encima del aro.

Los tirantes no son los responsables de soportar el peso de los senos como habitualmente se piensa. De ello se ocupa el contorno. En realidad son los que ayudan a evitar que se produzcan dolores cervicales pero, para lograrlo, es absolutamente imprescindible que estén bien colocados. Deben subir ligeramente el pecho pero no clavarse en los hombros. Tampoco deben elevar el contorno (lo que indicaría que se necesita una talla más pequeño) ni resbalarse (lo que apuntaría que no están bien ajustados, el contorno es grande, se tienen hombros caídos o se ha colocado un extensor que modifica su posición). Por eso lo más recomendable sea colocarlos a media altura. Y para lograr otros efectos que no corresponden a los tirantes, como un pecho visualmente más elevado, hay que recurrir a modelos específicos como los push up.

Cuando una de estas tres partes no está bien situada, las otras pueden verse afectadas y dar la impresión de que la talla no es la correcta. Pero antes de correr a la tienda para realizar un cambio conviene asegurarse de que todas ellas están en la posición adecuada. Al fin y al cabo, se trata de una prenda algo complicada pero que con tan solo unos minutos de atención puede disfrutarse sin tiranteces ni molestias.  Un pequeñísimo esfuerzo que bien vale la pena.

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Imagen: Dreamstime

 

EL COLOR HABLA POR TÍ.

Blancos, negros y tonos claros son los reyes cromáticos de la lencería y forman los pilares del cajón de ropa interior de la mayor parte de las mujeres. Sin embargo, el mercado ofrece una amplia gama de pigmentos que enriquece el mundo de la intimidad femenina. Elegir uno u otro color puede tener que ver con la necesidad práctica que se quiera cubrir, el ánimo del día, la intención de la compra, o el mismísimo azar…pero el significado puede ser mucho más profundo.

Se ha estudiado y mucho la energía vibratoria de los colores, cosa que los expertos del marketing han sabido aprovechar para sus diversos fines. Y es que unos y otros afectan de manera diferente al ser humano y responden, al mismo tiempo, a sensaciones internas de las que no siempre se es consciente. Por eso, si eliges un sujetador negro porque sí (no porque sea necesario en tu armario) o sientes una especial atracción hacia ese verde agua de la prenda del expositor, puede que exista una razón oculta.

Veamos qué esconde cada color…

El negro representa lo desconocido, el poder, la elegancia, la formalidad, el misterio, el prestigio, la seriedad…por lo que una elección de este tipo indica un deseo de experimentar todo o parte de ello (hacia el exterior o hacia una mismo). ¿Necesidad de seducir a alguien en concreto  o de, simplemente, sentirse atractiva?

El blanco se asocia a la luz, la bondad, seguridad, inocencia, pureza y virginidad (a parte de que resulta muy práctico bajo prendas con transparencias). Así que si lo que te apetece en este día es vestir tu interior de este color probablemente sea porque te sientes natural, sencilla y genuinamente abierta a las sorpresas que te pueda deparar la jornada…Emanas apertura mental.  

El verde oscuro suele estar ligado a la ambición, la codicia, la avaricia y la envidia. Esto no significa que el hecho de que te llame ese conjunto interior verde indique que seas una persona materialista sino que, tal vez, necesites más de algo. O hayas visto algo que ha despertado tu deseo. O que esperes algo más de ese día. Sin embargo, el verde agua tiene connotaciones completamente distintas. Protección y curación emocional son los conceptos que se vinculan a este color. ¿Estás superando alguna emoción intensa últimamente?

El amarillo es considerado el color del desenfado, la diversión y el humor. Probablemente, si eliges tu sujetador o tanga en este tono se deba a tu carácter divertido y fresco o al hecho de que precisamente necesites dar una chispa amena y jovial a tu vida. Si es muy claro, estás llena de originalidad y alegría. Aunque si el tono que has elegido es muy pálido, lo que representa es más bien la precaución, el deterioro y la envidia. ¿De qué necesitas protegerte? ¿Qué parte de tí está sufriendo?

El azul cielo suele indicar estabilidad, profundidad, lealtad, confianza, sabiduría, inteligencia…Tiene un efecto relajante y resulta beneficioso para el cuerpo y la mente. Si es tu color de hoy, probablemente sea porque necesitas relax o te sientes en ese estado. Una tonalidad oscura, sin embargo, apunta más al conocimiento, la integridad y la seriedad. Es decir, que estás en modo regio.

El rojo, por su parte, es fuego y sangre. En otras palabras: energía, fortaleza, determinación, pasión, deseo y amor. Quiere decir que, a menos que tengas una cita muy especial, si eliges este color para tu conjunto del martes es porque desbordas poderío interno. Eres como un huracán de llamas que desprende calor y entusiasmo allá donde vayas. Cuanto más claro sea el tono, mayor será el índice de sensualidad y delicadeza que aportes a tu brío interior…

El rosa evoca romance, amor y amistad, cualidades muy femeninas que encajan perfectamente con el mundo de la lencería femenina. Elegir este tono para la ropa interior denota un espíritu de lo más sentimental de quien tiene, o busca, momentos de quietud y complicidad con amigos. Es decir, te encuentras en un momento de gozo de tus relaciones o, simplemente, es algo que necesitas subrayar en tu vida.

La lectura puede realizarse hacia fuera, en el sentido de que tu elección expresa algo que buscas en el exterior, o hacia dentro en cuanto expresa algo que sientes o necesitas sentir. Evidentemente no se trata de una ecuación matemática pero este tipo de interpretaciones pueden ayudar a tomar consciencia de que nuestras elecciones no siempre son espontáneas. La mayor parte de las ocasiones responden a movimientos vibratorios internos de los que no siempre somos conscientes. Y lo mismo ocurre cuando elegimos nuestra ropa interior….

¿De qué color es tu conjunto de hoy?

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OJO CON LAS PRISAS.

Podemos tener una gama de prendas interiores de lo más selecta y seductora o práctica y cómoda pero tanto unas piezas como otras pueden convertirse en una importante fuente de enfermedades graves si no se mantienen unas mínimas condiciones de higiene íntima. Suena a obvio pero, en ocasiones, el ritmo ajetreado de vida que gobierna hoy el mundo obliga a recurrir a rutinas poco recomendables…

El sentido común (que, a veces, es el menos común de los sentidos) nos dice que, efectivamente, conviene cambiar y lavar la ropa interior una vez utilizada. Y es algo que debe realizarse diariamente. Sin embargo, las prisas, los despistes, la  impaciencia o la  imposibilidad ocasional de renovar la muda, hace que algunas mujeres acaben usando la misma prenda durante más días. Y los efectos de esta práctica (que no debería convertirse nunca en un hábito) pueden ser de lo más desagradables.

No sirve de mucho asearse cada mañana si, después, por cualquiera que sea el motivo, se utiliza la pieza interior del día previo. Y no se trata simplemente de respetar el cuidado personal para, además, poder mantener relaciones íntimas saludables sino de evitar posibles complicaciones que pueden adquirir un carácter grave si no se les presta suficiente atención.

Uno de los primeros problemas que pueden surgir es la comezón en la piel. Se trata de uno de los contratiempos más comunes y que puede aparecer en cualquier parte del cuerpo que esté en contacto con prendas sucias. Sin embargo, las molestias que produce son mucho más engorrosas cuando afectan a la zona íntima ya que genera fuertes irritaciones y picores debido a la acumulación de bacterias.  Si no se cuida y atiende correctamente,  puede derivar en llagas o ronchas mucho más incómodas y dolorosas.

El fuerte olor es otro de los trastornos vaginales que surgen cuando no se cambia la ropa interior a diario y se prolonga su uso innecesariamente. Fruto de la humedad debido a la falta de transpirabilidad de la prenda reutilizada, suele ser intenso y desagradable. Es una clara señal de que algo no va bien por lo que será necesario acudir al médico para que detecte el tipo de tratamiento que se precisa.

La infección por hongos, que sucede con frecuencia por otras causas que nada tienen que ver con la higiene íntima, es una consecuencia de lo más esperada si se produce, precisamente, esa falta de limpieza personal. Al fin y al cabo, las levaduras y bacterias se desarrollan en ambientes húmedos y se multiplican con gran facilidad cuando no se cambia la ropa interior con asiduidad.

En definitiva, cuidar el aspecto interior y el confort íntimo con piezas de calidad es muy loable y necesario, si se quiere,  pero es un esfuerzo que se realiza en vano si no se cuida la propia intimidad. Y no es algo complicado, basta con practicar hábitos, sencillos e imprescindibles para la salud, como una ducha y un cambio de muda diarios. Así que más vale poner esa lavadora a última hora de la noche, aunque dé pereza, para librarse de cualquier complicación indeseada….




Imagen: Pixabay

BRALETTES: ¿TIENES UNO?

Llega la furia del bralette de la mano de Kendall Jenner, famosa por excelencia y creadora de estilismos que provocan admiración, deseo y mucho consumo. De hecho, cualquier tipo de prenda que utilice se convierte en un hit de moda en menos de lo que canta un gallo. De hecho, su imagen en el festival de Coachella luciendo un sujetador de encaje no ha pasado desapercibido para nadie y ha caído en el mercado de ropa interior femenina (o ya es exterior?) como una explosión de osado glamour que ha enamorado a medio planeta.

Se puede definir como un híbrido de top corto y de sujetador especial que se ciñe al pecho, lo recoge y lo sostiene como cualquier otro bra. Solo que, en este caso, está confeccionado para ser exhibido aunque el grado de exposición dependerá del atrevimiento de cada consumidora. Los hay de inspiración deportiva (que dan un soporte extra), de tul, de tirantes cruzados…etc. El más solicitado, sin embargo, es el de encaje, tal vez por el romanticismo que despliega o por el encanto de su tejido. Vienen en tallas estandarizadas (pequeño, mediano, grande) y conviene elegir el modelo según el tamaño del busto y el punto sobre el que se quiera llamar la atención (tirantes, centro del pecho, espalda…). Pero, en cualquier caso, es una prenda informal que debería evitarse en actos sociales serios y ceremoniosos. Perfectos para conciertos, salir con amigos, ir al cine…

Lo difícil, no obstante, es lograr irradiar  estilo sin caer en el exhibicionismo sin sentido. Las transparencias son muy útiles ya que sirven para lucir sobre cualquier modelo, pero no ocurre lo mismo con otros modelos. Así, por ejemplo,  los de encaje o blonda se recomiendan para dejarse entrever por la camisa o vestidos escotados y los de guipur o satén para combinar con pantalones sport. En el equilibrio está la virtud así que cualquier exageración en esta práctica que de por sí es ya bastante extremada resultará fuera de lugar.

Y no debería sorprender una moda como ésta ya que venimos de un contexto en el que la tendencia homewear y lencera ha crecido de manera exponencial. Pijamas de todo tipo que antes se confinaban al interior de las cuatro paredes del dormitorio,  han saltado a la calle. Slip dresses o  corsés que destilaban coquetería y erotismo en el ámbito más privado, han reclamado  un mayor protagonismo en el cajón de la ropa interior de la mujer…Un caldo de cultivo perfecto para la gestación de tendencias que dan un paso más, sobre todo, si vienen de la mano de famosas que se atreven con todo.

En definitiva, estamos ante la creación de un outfit íntimo pero también callejero que está trasladando la intimidad al escenario público y dando lugar a un giro conceptual para el que no todas las mujeres están preparadas…

¿Lo estás tú?

 

Fuentes: Vogue-/ Milenio/Woman
Imagen: Seventeenenespanol

HOMBRES CON CORAJE

Que un hombre regale lencería a una mujer no es ni tan habitual ni tan fácil. Lo cierto es que no son muchos los que se atreven a comprar piezas de moda íntima. Ya sea porque no conocen los gustos de sus parejas, porque no se sienten con la suficiente confianza para hacerlo o porque les aterra no acertar o causar una impresión errónea. Y es que no deja de ser un universo completamente distinto al suyo.

Si partimos de la realidad de los estudios que indican que un 90% de las mujeres no conocen exactamente su talla y copa de sujetador, podemos imaginar lo complicado que puede ser para un hombre adentrarse en una tienda y dar con la prenda adecuada. Sobre todo teniendo en cuenta que el tallaje que se aplica en el mundo íntimo femenino es más complejo que el estándar S/M/L/XL al que estamos todos más acostumbrados.

Pero algunos se aventuran en este indómito y desconocido paraje y, finalmente, compran ropa interior para ellas. Lo que sucede después puede dividirse básicamente en tres tipos de situaciones:

Que no acierten con la talla. A menos que hayan adquirido prendas de este tipo con anterioridad y dominen el lenguaje de la intimidad de la mujer, lo más probable es que les ocurra esto. Seguramente ellas apreciarán su esfuerzo y coraje por haberlo intentado (no todos lo hacen)  pero necesitarán el tique regalo para resolver la situación. Llegados a este punto, sería aconsejable que ellos las acompañasen para familiarizarse un poco más con el vocabulario, medidas y modelos propios de este mundillo.

Que hayan elegido colores estridentes. La mayoría de los que dan el paso, suelen inclinarse por tonos llamativos que adoran contemplar en sus chicas como verdes, azules o rojos pero que, normalmente, ellas no eligen porque suelen tirar más a los básicos. Lo positivo de esta opción es que, gracias a la osadía masculina, las mujeres pueden introducir en su cajón de ropa interior modelos que jamás se hubieran comprado a sí mismas. De esta manera innovan, renuevan y prueban algo distinto que se sale de la rutina.

Que se hayan dejado llevar por lo más sexy. Una vez más, ellas suelen preferir prendas prácticas para el día a día y rara vez piensan en ocasiones especiales o en sentirse atractivas por dentro un lunes cualquiera. Pero cuando un hombre entra en una tienda de lencería se ve envuelto por la fantasía y la sensualidad, por lo que acaba eligiendo los modelos con más encajes, transparencias o pedrerías que caigan en sus manos. Es decir, los que desean ver puestos en sus parejas.  Y, después de todo, no está tan mal ya que no deja de ser una forma de introducir algo de erotismo en ese surtido interior femenino generalmente poblado de prácticos y tradicionales tópicos…

En cualquiera de los casos, talla equivocada o no, tonos inusuales o tejidos cargados de pasión, lo que es evidente es que un hombre que regala ropa interior a una mujer muestra un gran interés por ella, valentía y ganas de aportar seducción y un toque muy especial a la relación. Así que bravo por ellos!

 

Imagen: Dreamstime.

 

TRUCOS PARA LAS PRISAS


Suena el despertador y, en muchos casos, comienza la carrera. Algunas son más previsoras que otras y habrán dejado preparada la ropa del día siguiente (incluyendo la lencería) pero no suele ser lo habitual. Lo más probable es que se eche la mano al cajón de las prendas interiores y se saque la primera que se agarra al vuelo. Y puede que no sea la elección más adecuada para ese día.

No es lo mismo tener que ir a trabajar o haber planificado ir a correr por el parque. De la misma forma que no es igual pasar por el gimnasio que quedar a dar un paseo con una amiga. Y cada plan exige un tipo de ropa íntima distinta. Es más, en algún caso, una decisión errónea puede aumentar el riesgo de infecciones indeseadas…

Por ejemplo, si la idea es practicar algo de deporte se deberían evitar los encajes y otros tejidos que no sean transpirables como el satén ya que retienen la humedad y pueden provocar la aparición de hongos. De ahí que la lycra o el algodón sean dos muy buenas alternativas. Por otro lado, modelos como los tangas tampoco son aconsejables ya que pueden favorecer el traspaso de E.coli del recto a la vagina con el movimiento gimnástico. Cierto que no se marcan en las mallas deportivas y quedan muy bien pero son óptimas para las infecciones del tracto urinario…Así que lo mejor será optar por prendas sin costuras y de cintura ancha.

Para la oficina lo importante es la comodidad aunque, también es cierto que la oferta actual es tan amplia que es muy sencillo dar con modelos confortables y sensuales para sentirse holgadas al mismo tiempo que atractivas. Suele decirse que, en la medida que sea posible, se eviten también aquí los tangas, ya que sus tiras son como una autopista para que las bacterias viajen del recto a la vagina o la uretra. No es que sean prendas intrínsecamente perjudiciales pero quienes sufran cierta tendencia a contraer infecciones o estén librando una batalla contra una, deberían dejarlas de lado.

Lo que está claro es que en ningún caso se debería prescindir del uso de ropa interior sino tratar, más bien, de elegir el modelo apropiado para cada ocasión. Y es que algunas modas proclaman la exaltación de la libertad a través del rechazo al uso de  piezas íntimas pero olvidan que la mayor parte de prendas exteriores dejan totalmente desprotegida una zona de lo más sensible y delicada y abren paso a rozaduras, lesiones e infecciones varias.

A la hora de acostarse, sin embargo, sí se puede probar con el descanso en plan comando, especialmente si se padecen inflamaciones vaginales, vulvitis, vaginitis u hongos ya que las bacterias proliferan en lugares húmedos, cálidos y oscuros. Airear la zona y dejarla respirar puede aliviar los síntomas en estos casos además de brindar una sensación de holgura de movimientos imprescindible para un buen reposo.

En fin, parecía cosa fácil la de elegir una prenda interior u otra pero, como vemos, es una cuestión más complicada de lo que aparenta y debería realizarse con tiempo y cabeza. Y es que, después de todo, puede poner en peligro la salud de la intimidad e incrementar los riesgos de daños bastante engorrosos. Así que confiamos en haber aclarado algunas dudas y en ayudar a nuestras lectoras a tener algo más cuidado a la hora de seleccionar la pieza íntima que van a llevar mañana…


Imagen: Dreamstime

PLUS DE PLUS.

La realidad de las denominadas tallas grandes resulta bastante tajante a la hora de determinar cuándo o dónde comienzan a considerarse grandes las prendas. Y resulta asombroso que ya desde la talla 42 se entra a formar parte de esta categoría. Es decir, que la gran mayoría de mujeres quedan integradas en ella. Otro problema es que no existe ninguna estandarización internacional en este ámbito por lo que la diferencia entre tallas puede ser enorme y confusa (porque también cambian de una firma a otra).  Por no hablar del hecho de que nadie ha reparado que tallas grandes hay muchas. Se puede tener cintura estrecha pero muslos generosos, ser más alta o más baja…Y todas estas limitaciones se complican en el ámbito de la lencería porque las prendas deben ajustar a la perfección.

Al parecer una de las principales razones para que no se profundice con mayor interés en este mundo es puramente económica. El estudio y desarrollo de piezas amplias incluye el empleo de tejidos más costosos y que aporten mayor sujeción, de otros tipos de aros y varillas y de mayor cantidad de elementos embellecedores por lo que muchas empresas abandonan la idea de extender o mejorar su oferta. Los propios distribuidores tampoco muestran una excesiva necesidad de atender a un público más amplio por temor a no dar salida al producto y, al final, todo queda en nada.

Se añade el hecho de que la mayor parte de las mujeres que entran en una tienda para comprar lencería, lo hacen con la idea de encontrar algo que les ayude a ensalzar su figura o hacerla más atractiva pero para las mujeres de talla grande no es nada sencillo conseguirlo. Ni por oferta, ya que en piezas especiales es necesario incrementar la inversión en el diseño, cortes, tejidos y estructura de las prendas, y muy pocas compañías lo hacen. Ni por coste, porque las que arriesgan y asumen ese mayor esfuerzo para lograr que todo encaje, aceptan también una producción más cara lo que les conduce a tener que aplicar  un incremento al precio final.

Así que la industria, por una razón y por otra no parece muy dispuesta a invertir en el campo de las tallas grandes (algunos por falta de disposición, otros por falta de recursos, otros por estrategia de marketing…etc). La respuesta generalizada, para no dejar tampoco el nicho desatendido,  consiste en ofrecer cierto tallaje simplemente añadiendo tela a cada diseño con la esperanza de que las piezas gusten al menos a una mayoría. Pero eso supone mirar para otro lado porque las diferencias siguen estando presentes. Varias mujeres de un mismo peso y altura pueden diferir en tamaño del busto, muslos, vientre, forma del cuerpo…Y el modo en que les ajustará una pieza interior será también muy distinta. Puede que a una le quede medio bien,  a otra le cause molestias y, con suerte, a alguna le entalle a la perfección.

Por el momento la situación no muestra indicios de cambios a corto plazo. Quizá cuando las empresas y proveedores se percaten de la importancia de este mercado, cambien de postura. Puede que cuanto mayor sea la presión que ejerzan las consumidoras, mayor su apoyo a firmas que cuentan con modelos de talla grande y mayor la visibilidad de esta problemática, más fácil sea que los comerciantes pierdan el miedo a vender  piezas que no se apoyan en la arqueotipada imagen de las pasarelas actuales. Y será más sencillo asumir el riesgo que supone idear, diseñar y comercializar lencería de talla grande. Por eso recuerda: Elige marcas de calidad y muéstrales tu apoyo para que también ellas se decidan a apostar por ti.  Porque como toda mujer eres única e irrepetible.

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Imagen: Pixabay.

 

¿CON O SIN?

Esta es una pregunta frecuente que surge en las conversaciones de las féminas y, en realidad, la respuesta varía según la fuente a la que se recurra. Decir de forma contundente que es bueno o es malo no parece fácil pero podemos aportar algunas indicaciones de cómo tendría que ser, al menos, el sujetador de aquellas que prefieran dormir con su brasier puesto.

Dado que la posición del cuerpo va a ser horizontal, la contención del pecho necesitará cubrir principalmente los lados para impedir que caigan excesivamente y causen incomodidad o tiranteces en la piel. La presión del tejido deberá ser la mínima ya que,en principio, no se van a realizar gestos violentos (como en ciertos deportes, por ejemplo) y no es imprescindible una sujeción total. Si es posible hay que buscar una prenda que se adapte como una segunda piel (los que no tienen costuras pueden ser una buena opción) para así evitar cualquier tipo de molestias durante el sueño. Por ese mismo motivo, los elementos rígidos como los aros o aquellos que puedan dejar alguna marca no son aconsejables. Cierto es que las rozaduras o durezas que pueden ocasionar no son lesiones irreversibles pero….si se pueden evitar, mejor que mejor.

No es sencillo determinar con exactitud si dormir o no con sujetador puede afectar a la caída del pecho ya que intervienen otros factores como el cuidado de la piel, los cambios de volumen, los movimientos bruscos y la hidratación. En caso de tener dudas, lo mejor es consultar al médico que es el experto que podrá arrojar luz a nuestros interrogantes. Lo que sí está claro es que si eres de las que opta por dormir con el sujetador, como mínimo, deberás utilizar la talla y copa adecuadas. Y, a la vista de una gran cantidad de estudios relacionados con este tema, una gran mayoría de mujeres no aciertan en sus compras.

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Fuente:sosten.blogspot.com.es/
Imágenes: pixabay / unno.